Baúl del lector

La fábrica de sueños que acabó en pelotazo urbanístico

«No fue el único caso de derrumbamiento nocturno o en día festivo durante esos años y, algún día, alguien se preguntará qué causó aquellas demoliciones con nocturnidad», escribe Míchel Jorge Millares en esta entrega de la serie “Baúl del lector”. [En PELLAGOFIO nº135 (2ª época, diciembre 2024)].

Por MÍCHEL JORGE MILLARES

Hace casi 30 años se hundió sorpresivamente —o no— el inmueble del cine Avenida. El nombre le vino dado por la dictadura, ya que la calle pasó a llamarse Avenida General Franco (rebautizada tras la transición democrática como Primero de Mayo). El asunto es que el cine se llamaba anteriormente Hollywood y ese nombre recordaba a un país que, tras la Guerra Civil, tenía más querencia por el bando republicano que por quienes recibieron el apoyo de Hitler y Mussolini.

Entré a ver una de las primeras películas en 3D con mucha sangre y vísceras que provocaban las carcajadas entre nosotros y el acomodador nos echó del cine

Entró en la escala de los cines aristocráticos desde su apertura en 1931. Y así se mantuvo durante un largo periodo, hasta su cierre definitivo, siendo El último emperador (Bernardo Bertolucci, 1987) una de las últimas proyecciones que vi en su sala. Unos 15 años antes entré a ver una de las primeras películas en 3D con mucha sangre y vísceras que provocaban los gritos entre el público y las carcajadas entre nosotros, lo que llamó la atención del acomodador que nos echó del cine…

La cartelera cinematográfica de la ciudad contaba con muchos locales, llegando a superar la veintena. Pero la falta de visión de las cadenas de cinematógrafos más importantes (que también eran distribuidores de las grandes compañías) supuso la decadencia de este negocio. Sólo quedaba declarar bien cultural el edificio, cosa que inició el Cabildo sin prisas, lo que culminó con su derrumbamiento para levantar un edificio de oficinas y viviendas, como otros tantos, aunque algunos fueron reconvertidos en salas de bingo.

No fue el único caso de derrumbamiento nocturno o en día festivo durante esos años y, algún día, alguien se preguntará qué causó aquellas demoliciones con nocturnidad, premeditación y alevosía, como hizo la china maoísta con los restos de la dinastía de Puyi, el último emperador.

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