La mirada del arte en dos fotos pegadas del Calvarito de Telde

Tomada hace sesenta años, la imagen de esta entrega de la serie “Baúl del lector” de fotografía antigua de Canarias en realidad son «dos fotos pegadas por su autora, Jane Millares Sall, quien captó a los dos pintores con una cámara con pocas posibilidades». Los retratados con Manolo Millares y Felo Monzón. «Una imagen de un momento y una amistad, de intimidad también», escribe Míchel Jorge Millares. [En PELLAGOFIO nº150 (2ª época, mayo 2026)].
Por MÍCHEL JORGE MILLARES
Néstor Martín-Fernández de la Torre quiso crear inicialmente el Pueblo Canario en el barrio conventual franciscano de Telde, con su trazado de judería y su escaparate de arquitectura auténticamente canaria. Pero el rechazo eclesiástico decidió finalmente que el gran proyecto del artista se llevaría al barrio capitalino de Ciudad Jardín, junto al Hotel Santa Catalina. Néstor falleció y su hermano Miguel, arquitecto, construyó casi 20 años después aquella pintura a la vez que realizaba la restauración del emblemático hotel Santa Catalina.
Telde conservó casi intacto aquel San Francisco histórico, elevado junto al barranco que regaba una de las vegas más fértiles de la Isla, junto a la del barranco Guiniguada. Dos microclimas en tierras muy feraces que hicieron progresar a las familias asentadas en dichos cauces. Los Sall es uno de esos clanes doblemente isleños, de procedencia irlandesa y asentados desde 1800 en la más lejana estación del Vía Crucis que partía del Calvarito, donde la ermita primigenia se muestra en una esquina con perspectivas que forman una escenografía espiritual. Humildes muros con bancos de mampostería donde descansar y contemplar. Paredes que abren buzón limosnero donde los fieles depositaban el diezmo.
Una imagen de un momento y una amistad, de intimidad también. De silencio y de segundos que no corren
El lugar, casi invariable durante siglos, mantiene su espiritualidad a pesar de la ausencia de religiosos. Aunque cada paseante discurre por esas callejuelas con ceremonia y prevención del empedrado. Caminos de callaos de barranco que han recorrido figuras del arte como Manolo Millares Sall y Felo Monzón Grau Bassas. Ambos pasearon por el barrio de Telde para detenerse en el lugar del Calvario. Mientras uno observa alongado el interior de edificio por el limosnero enmarcado en piedra de cantería, el otro mira al lado contrario, a esa plazoleta parada en el tiempo.

Las fotografías se tomaron hace unos sesenta años. Son dos fotos pegadas por su autora, Jane Millares Sall, quien captó a los dos pintores con una cámara con pocas posibilidades. Una imagen de un momento y una amistad, de intimidad también. De silencio y de segundos que no corren. De memoria de una familia que habitó durante generaciones el barrio franciscano en distintos inmuebles. Pero no había pérdida. Aquellos pasos heredados de Telde nunca acabaron con su curiosidad y la emoción de regresar al lugar donde vivieron.



