Historia Oral

De pesca con una pelota de gofio y caballa frita a bordo

Oficios del mundo rural / Pescador en el oeste palmero

Durante el recorrido de 2023 por las Islas en busca de pescadores que aportaran sus vivencias de pesca y sus recetas para el libro ‘Cocinando a bordo del pesquero’, el encuentro con Jesús González resultó complicado de cuadrar en plena zafra del atún, con su barco entrando y saliendo del muelle del Puerto de Tazacorte, en La Palma. [En PELLAGOFIO nº125 (2ª época, enero 2024)].

Por YURI MILLARES

«Soy una tercera generación de pescadores de toda la vida, mi hijo Jordán es la cuarta. Mi padre procedía de Valle Gran Rey, en La Gomera. Y de toda la vida nos dedicamos al medregal, al peto, a la bicuda, al bonito, al rabil. A todo lo que es el atún y pelágicos», explica Jesús González. También conocido en La Palma por Jesús Gomero, hablamos después de que arribara al Puerto de Tazacorte con un atún rojo de 350 kilos a bordo de su pequeño Kayuko Uno, de tan solo ocho metros de eslora.

Con una tripulación de tres hombres (él, su hijo y un tercer marinero), hizo falta un cuarto marinero que saltó desde el San Jorge para ayudar a izar el atún (como se aprecia en la fotografía sobre estas líneas, realizada desde el San Jorge por su patrón, José Trujillo).

Puede ocurrir que el atún llegue a bordo medio comido por los tiburones

El ‘Kayuko Uno’ pescando chicharros para cebo vivo que llevarán en los tanques de agua durante la pesca del atún. | FOTO ARCHIVO PELLAGOFIO (CEDIDA POR J. CUTILLAS)

La jornada de trabajo comienza, en días así, a las dos de la madrugada «para coger el cebo vivo (caballa, sobre todo). Después, regresamos a puerto, cogemos un poco de hielo, salimos y regresamos a las seis o las siete de la tarde».

Regresar con un atún rojo de más de 300 kilos ya es un buen día de pesca. También puede ocurrir que ese atún llegue a bordo medio comido por los tiburones. Y lo ilustra mostrando una fotografía en su teléfono móvil: «Ese peje tenía lo menos 280 kilos y al final hablamos con el inspector y nos lo dejó en 220», señala al gran túnido medio comido con marcas de enormes dentelladas.

¿Son jornadas largas? ¿Qué comen mientras están de pesca? A veces les toca pasar la noche a bordo. «Pero no tenemos autonomía de hielo ni de gasoil para estar mucho tiempo. Hemos estado noches sin regresar porque hemos estado a la carnada. Toda la noche al cebo vivo, no coger sino a las seis de la mañana y seguir hasta las seis o las siete del otro día por la tarde».

De pesca con un saco de papas
Lo más socorrido en tales casos, dice, es «llevar algún bocadillo». A veces lleva un camping gas para cocinar «alguna papa, alguna caballa, algún trozo de bonito [listado]. Pero con el ajetreo de hoy, todo el mundo es correcorre y vas a lo más práctico. En vez de hacer el jugo de naranja llevas el jugo hecho», ríe y añade: «También se comía mucho gofio, compañero. Una pelota de gofio amasado con una caballa frita y ya escapabas el día».

«Siempre había medio saquito de papas en el barco, porque una papa cocinada con cualquier cosa la comías mientras hubiera pescado» JESÚS ‘GOMERO’ GONZÁLEZ

Lo de llevar con qué cocinar «antes se hacía más —continúa—, porque me acuerdo de niño con mi padre que teníamos camping gas y cocinábamos papas y pescado. Por ejemplo, si estábamos cogiendo carnada intentábamos arreglar unos chicharros o unas caballas y echarlas junto con las papas. Si estábamos pescando bonito, pues ya le largabas un bonito. Papas siempre tenía medio saquito en el barco, porque una papa cocinada con cualquier cosa la comías mientras hubiera pescado»

■ HABLAR CANARIO
‘Jambriando’ tras día y medio sin comer y remando

JESÚS GONZÁLEZ:
«Mi abuela los esperaba en la playa con un poquito de gofio amasado con azúcar y lo que tuviera para darles»

Los primeros barcos que tuvo el padre de Jesús González «eran de remos. Mi abuelo y él. Uno a bogar, como se dice en la mar, y el otro a pescar». Al referirse a su abuelo, ya nos sitúa en La Gomera.

«Antiguamente lo que más se llevaba era higos pasados, almendras, gofio, huevos cocidos. Eso es lo que llevaba mi abuelo, porque no sabían a la hora que iban a comer y no había nada que llevar. Mi abuela los esperaba en la playa con un poquito de gofio amasado con azúcar y lo que tuviera para darles, cuando se pegaban dos días por el norte de La Gomera con el bote de remos. Porque ellos venían jambriando después de un día y pico sin comer. Y dando remo».

Llegaban a la playa, varaban «el bote, como le decían al barquito pequeño, se comían aquello y cargaban con las viejas —los populares peces loro canarios—, para ir al monte a cambiarlas por millo, boniatos* o por lo que hubiera».

*VOCABULARIO
boniato. También moniato, es como se denomina a la batata en el léxico palmero (citado en el Tesoro lexicográfico del español de Canarias).carnada. El «cebo animal para pescar o cazar» que define la RAE, en Canarias sólo es el cebo animal «que se coloca en el anzuelo para pescar» (Diccionario Histórico del Español de Canarias) ●

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