La cabra es «mala» y la oveja «sólo da cagarrutas», el debate
Oficios del mundo rural / Pastor de ganado es una cosa, cabrero es otra

OFICIOS DEL MUNDO RURAL. El oficio de pastor lo viven quienes lo practican de muy distinta manera según el animal que pastoreen. Tener ovejas o tener cabras es una decisión que se toma por muchas razones (rendimiento, manejo, tipo de pastoreo), pero al final tiene que gustar el animal y hasta entre hermanos el debate puede ser encendido. [En PELLAGOFIO nº134 (2ª época, noviembre 2024)].
Por YURI MILLARES
Durante la entrevista a los hermanos Fermín y Pancho Guedes para uno de los reportajes de la serie «Aquí al lado» de La Provincia —que el verano de 1994 se dedicó a la actividad pastoril de Gran Canaria—, recuerdo que mantuvieron un vivo debate por la preferencia de uno hacia las cabras y del otro por las ovejas. El intercambio de opiniones (en casa del primero, en el Cruce de Arinaga) fue encendido, pero dentro de la cordialidad y hasta el buen humor que se profesaban ambos. ¡Y eso que los dos tenían de ambos animales!
Decía Pancho: «Quien tiene ovejas es para no caminar, porque a la oveja se le grita un “¡rrrriah p’aquí!” y basta. A la cabra hay que soltarle un “¡anda coño, hija puta, estese quieta!”, porque da mucha guerra». Respuesta de Fermín: «La cabra da menos trabajo, no discutas eso Pancho. Mira, las cabras las viro yo para arriba y desde que yo les echo un “coño” vienen al corral y las ovejas tengo que ir por ellas. Las cabras no dan sino pelos». Fermín contestaba: «Y las ovejas cagarrutas».
Haciendo memoria de su niñez, recordaba Pancho que la primera oveja que peló «de ajuste, a peseta la oveja, fue con nueve años y me ganaba al día 20 pesetas, que eso no se lo ganaba ni un ministro. Éramos yo y dos primos míos e íbamos a las de Verdugo y pelábamos». Recuerda, además, que «antes eran muy malas de pelar, muy duras, tenían mucha tierra en el cuero. En los años de la miseria eran muy malas de pelar, era otra raza de animales. Después se mejoró trayendo ganado de la Península».
Pero a diferencia de su hermano Fermín, confesó que «a mí no me gusta el ganado —en las Islas, el pastor podía ser de cabras o «de ganado», es decir, de ovejas—. Yo estoy con el ganado por un capricho, por una canción que me enseñó mi padre: “Me alegra más el sonido de una cencerra vieja que el de un sacho* nuevo”» y soltaba una sonora carcajada.
El Hierro es otra isla de archipiélago con tradición de pastores de ganado. Domingo González Machín (conocido como Domingo Machina), estaba entre los últimos que mudaba sus ovejas a finales de aquellos años 90. Entre diciembre y enero estaba en la costa; después, en febrero, comenzaba a subir gradualmente pasando un tiempo en medianías a la altura de El Pinar, su pueblo, antes de continuar en mayo «para el norte hasta octubre y en octubre ya las vuelvo a bajar», dice refiriéndose a la estancia en la zona de Nisdafe.

En el debate entre ovejeros y cabreros sobre qué animal se maneja mejor, Domingo Machina decía que «yo siempre a la oveja la quiero más que a la cabra. El ganado no hace daño nunca: no come de arriba, come por el suelo. La cabra no, come de arriba, el intento de ella es ir a despuntar el mato, usted la mete en un cercado de estos y tiene que estar abajo con una escopeta. La cabra es mala. Lo que tiene es que da más leche que el ganado», decía.
Almendreros protegidos del fuego por ovejas
Casa Pastores es un pueblo del sureste de Gran Canaria fundado por pastores trashumantes que decidieron establecerse en un llano junto al barranco del Polvo. «Mi abuelo era Manuel Guedes López, que vino de la cumbre aquí y por eso el pueblo se llama Casa Pastores», me decía en 2016 José Manuel Guedes Guedes, un día que acababa de volver a casa después de pasar cuatro meses y medio con sus ovejas en el vecino municipio de San Bartolomé de Tirajana.

«Llevamos yendo allí arriba varios años para limpiar los pastos y evitar los fuegos. Allí lo que hay son almendreros, así que se llevan ganados de ovejas porque las cabras se empenican* y los destrozan. Los dueños de aquello son agricultores de toda la vida y saben que las ovejas no destrozan, sino que limpian los pastos, porque ya un año se les pegó fuego y ardió todo eso», me decía.
| *VOCABULARIO empenicarse. «Empinarse [= ponerse sobre las puntas de los pies y erguirse» (Diccionario histórico del español de Canarias). sacho. «En Gran Canaria es casi la única denominación de la azada grande o azadón, herramienta caracterizante del obrero del campo» (Pancho Guerra, Obras Completas, t. III, “Léxico de Gran Canaria”) ● |



