Historia Oral

La uva en el hoyo, la fruta en la higuera, el higo en la tunera

Oficios del mundo rural / Lourdes Viera, viticultora en La Geria

El padre de Lourdes, conocida viticultora de La Geria, trabajó abrigando con socos de piedra la viña en hoyos de este paraje. Todavía era una bebé cuando la llevaban en camello metida en un serón, tanto a la viña en el rofe como a las lentejas en los enarenados. «Lloraba mucho porque le tenía miedo a los camellos», recuerda. [En PELLAGOFIO nº141 (2ª época, junio 2025)].

Por YURI MILLARES

A Lourdes Viera le enseñó a podar la viña, cuando sólo tenía 15 años, su padre. También le enseñó a bajar a los hoyos, donde cada pisada dejaba una profunda huella en la ceniza volcánica: «Teníamos que subir por el mismo sitio, porque levantar después la arena* da mucho trabajo. “Por donde bajas, subes”, me decía». Y se lo decía desde el profundo conocimiento que tenía de La Geria, pues aunque «era medianero de los terratenientes de Lanzarote y sembraba cebada —explica—, también abrigó los hoyos de La Geria: cargaba la piedra con los camellos que tenía y así vivía también de lo que le pagaban si iba hacer los socos». Y es que eran muchas bocas que alimentar en casa.

Se reconoce en la frase «somos unos locos de la viña y somos felices dando una vuelta a las fincas». Feliz también escuchando el silencio, sólo se escuchan las pisadas sobre el picón («Los chicos se ríen: “Mamá, crecí escuchándote decir ‘escuchen el silencio, que es muy importante”»), La Geria no es el único lugar donde disfruta del impresionante paisaje de cenizas y lava salpicado de viña, higueras y volcanes.

Dando una vuelta al atardecer en una finca de 42.000 metros de La Geria que estaba abandonada y solicitó en el banco de tierras para atenderla con su familia. | FOTO Y. MILLARES

«Me contaba mi padre que le contaron a él que cuando corrió el volcán de Timanfaya les sepultó la finca»GINÉS ROMERO

Le ocurre igual cuando visita uno de los pequeños claros de tierra fértil en medio de las extensas coladas del Timanfaya que aquí llaman islotes* (a los que sólo se podía llegar por estrechas veredas con el burro o el camello). En su caso se trata del Islotito de los Pérez donde su marido, Ginés Romero, heredó una finca del padre, Salvador. O lo que quedó de ella tras las erupciones de 1730-1736. «Me contaba —relata Ginés— que le contaron a él que cuando corrió el volcán de Timanfaya les sepultó la finca. De la Montaña del Fuego vino para acá todo y llegó hasta el mar».

Mirando al sobrecogedor malpaís que se eleva más de dos metros delante de la viña nueva que han plantado en el islotito, reconoce Ginés la prolongación de la finca familiar sin más referencias visuales que las higueras que asoman sus ramas aquí y allá. En el llano útil de tierra fértil rodeada por la devastación de la lava cultivaba su padre chícharos, garbanzos, millo, sandías por el sistema de enarenado.

Recorriendo la viña nueva del Islotito de los Pérez, Lourdes pone un calzo para separar del suelo los incipientes racimos de esta parra. Así evita que la arena (ceniza volcánica) los queme si se calienta por el sol. | FOTO Y. MILLARES
Pero así como ahora Lourdes y Ginés llegan con facilidad por una estrecha pista apta para vehículos, en tiempos de Salvador «eso era volcán* y para sacar la cosecha tenía un carro hecho de madera y el burro que tenía que dejar fuera y entrar por la vereda…», dice señalando como tal una pared baja de piedra que atraviesa la finca por medio de la delgada capa rofe del arenado.

Los chabocos
El aprovechamiento del malpaís que cubre las fincas sepultadas se limitaba a higueras, protegidas del viento por abrigos de piedra. Plantadas en profundos y diseminados chabocos (oquedades en la lava), los troncos hunden sus raíces en el suelo fértil que quedó debajo tras las erupciones. «Se están secando porque no llueve, es una pena. Antiguamente daban de comer», se lamenta Lourdes.

«En Lanzarote decimos fruta a los higos (fruta, fruta negra, fruta blanca)»LOURDES VIERA

Los higos «se echaban al sol en paseros*, en socos preparados —continúa—. Por la noche se tapaban con sacos para que no les diera la humedad y al día siguiente se quitaban. Así hacían mis padres. Y comíamos fruta con gofio amasado todo el invierno, porque era bien rica». Aclaración: «En Lanzarote decimos fruta a los higos (fruta, fruta negra, fruta blanca). Higo le decimos a los de la tunera, higos picones».

Lourdes ‘dentro’ de una de las higueras de La Geria. | FOTO Y. MILLARES
■ HABLAR CANARIO
La primera en apuntarse al banco de tierras

«¡Ay, a ver si reconocen ya La Geria como patrimonio mundial! Es una ilusión que yo tengo, es muy importante por lo que significa. ¿Para qué luchamos?», decía Lourdes Viera apenas unos días antes de que se confirmara la noticia: la FAO reconocía a Lanzarote como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) el 19 de mayo de 2025.

Recorríamos aquella tarde una finca de La Geria de 42.000 metros que llevaba tiempo abandonada, de la que se ocupa hace siete años. «Cuando sacó el Cabildo el proyecto del banco de tierras yo fui la primera», sonríe mientras señala las cuidadas plantas que atiende con la ayuda de su marido Ginés y sus hijos.

LOURDES VIERA:
«Mi padre siempre decía “dos para el dueño y tres para la viña”, porque dos años te dan buenos y después tres no»

La uva, para El Grifo
«Siempre le hemos vendido la uva a El Grifo, desde mi padre, y seguimos con la tradición. Mi madre y mis hermanas las mayores trabajaron para El Grifo, iban a embotellar», explica mientras camina entre los hoyos y repone la piedra que se ha caído de alguna paredita. Abrigo llaman aquí a estas delgadas hileras de piedra en frágil equilibro frente al viento.

«La viña, la amas o no la amas y si alguien piensa que se va a hacer rico con la viña, que se olvide… Mi padre siempre decía “dos para el dueño y tres para la viña”, porque dos años te dan buenos y después tres no… Y como está el clima hecho un desastre, cada vez dan menos. Ahora hay viticultores domingueros que se creen que sólo tienen que coger la uva. Y la viña hay que cuidarla todos los días. A la viña hay que hablarle, que es muy mimosa».

*VOCABULARIO
arena. «Ceniza volcánica con que se cubren las tierras de cultivo para una mejor producción (Los hombres de tierra, a la “arena” le dice “jable”)», cita el Tesoro lexicográfico del español de Canarias.

islote. «En Lanzarote es la palabra que designa las superficies no cubiertas pos las lavas. Se introdujo muy pronto después de las erupciones» (José de León Hernández, La cultura del volcán).

pasero. «Lugar donde se ponen al sol —a jarear— higos, tunos, etc.» (Pancho Guerra, Obras Completas). Vocablo recogido por Benito Pérez Galdós en su cuaderno de palabras canarias (C. Hernández y J. A. Samper, Voces canarias recopiladas por Galdós).

volcán. «Se emplea [en Lanzarote] para referirse al espacio transformado por erupciones volcánicas históricas [es decir, las de 1730-1736 y de 1824] (…). Las más antiguas y erosionadas suelen denominarse “malpaís”» (De León, La cultura…) ●

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