Sociedad rural

Francisco Ramírez: «Los oficios tradicionales siguen siendo fundamentales»

Profesor y estudiantes de Comunicación visitan feria comarcal como tarea de clase (2)

Entrevista realizada al artesano y antiguo ganadero Francisco Ramírez Ortega como ejercicio de clase. Estudiantes de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas (UNAM) visitaron la XXII Feria del Sureste de Carrizal, evento que reúne más de 150 puestos de artesanía y productos agroalimentarios de la comarca (Ingenio, Agüimes, Santa Lucía). La tarea encomendada era realizar algunas entrevistas. [En PELLAGOFIO nº 147 (2ª época, febrero 2026)].

«Lo van a pasar más amargo que las aceitunas si no cuidan el territorio»FRANCISCO RAMÍREZ, antiguo pastor

Por TERESA ESTER ORTEGA
Estudiante

Visitamos un mercadillo artesanal en Carrizal con el propósito de conocer de cerca la labor de los artesanos locales. Entre los distintos puestos, nos llamó especialmente la atención una caseta repleta de cestas y piezas de cuero. Allí encontramos a Francisco Ramírez Ortega, un artesano que trabajaba concentrado en la elaboración de una cesta. Su disposición cercana y su mirada tranquila nos llamaron a hablar con él. Sin saberlo, aprendimos mucho acerca de la vida en el campo.

—¿Cómo comenzó en la artesanía?

—Desde que nació mi hija empecé a dedicarme más seriamente a las cestas y al cuero. Yo toda la vida he estado ligado al campo y a la ganadería, y eso me enseñó que si uno quiere vivir, tiene que trabajar. Aunque estuve veinte años como cocinero, nunca dejé el ganado. Eso exige tiempo y constancia, y el tiempo siempre es poco. Lo que sé lo aprendí de los más viejos: mi abuelo, mi padre… Ellos me enseñaron todo.

—¿Y le ha transmitido este conocimiento a su hija?

—Claro que sí. Tengo dos hijas y un hijo y para mí no importa que sean mujeres: saben hacer lo mismo que yo. Ellas ordeñan, limpian, trabajan, plantan, labran… Mis hijos saben todo lo que yo sé.

—¿Cuánto tiempo lleva elaborar una pieza?

—Depende del material. En el caso del cuero puede llevar dos o tres meses porque hay que curtirlo, prepararlo, secarlo. Las pieles primero llevan sal y sereno unos quince días; luego se secan y después se curten y protegen con cal u otros productos para evitar plagas.

—¿De dónde obtiene los materiales?

—Son materiales locales de la isla. Pero ahora es más difícil: hay más trabas para cortar palmera, caña o limpiar el monte. Ahora hay mucho desconocimiento del manejo tradicional del territorio, y eso nos afecta a los que seguimos trabajando como se hacía antes.

—¿Le ha afectado el cambio climático?

—Por ahora, a mí directamente no me ha afectado, pero puede hacerlo. Lo que sí veo es que si no se cuida el campo, vienen los incendios. Nosotros, los que trabajamos en el campo, somos los que limpiamos, los que recogemos basura, los que prevenimos. Todo lo que sea fuera del natural es perjudicial. Y aunque algunos crean que el campo es peligroso, los que más lo cuidamos somos nosotros.

—¿Qué piensa del modo en que los jóvenes afrontan el trabajo?

—Muchos estudian solo por un título, pero luego no saben resolver problemas reales. ¿De qué sirve estudiar si después no sabes trabajar o valerte por ti mismo? Un abogado puede ganar dinero, pero si no sabe administrarlo o arreglar lo básico, ¿qué hace?

—¿Tiene algún ejemplo que demuestre su idea?

—Sí. Una muchacha estudió administración para trabajar en oficinas. Cuando entró, vio que no le gustaba. Lo dejó y terminó cuidando una plantación de arándanos. Hoy trabaja como obrera y vive de eso. A veces los estudios no te dan lo que realmente necesitas.

—Entonces, ¿qué es lo esencial para usted?

—Saber vivir, trabajar y ganarse el pan. Si no tienes para llenar la barriga, ¿de qué te sirve estudiar? El campo y los oficios tradicionales siguen siendo fundamentales.

—¿Cómo ve el futuro para nuestra generación?

—Les voy a ser sincero: les tengo pena a ustedes porque la van a pasar muy amarga, más amarga que las aceitunas. No es por hundirles el ánimo, sino para que espabilen. Si no aprenden a valerse por ustedes mismos, la vida se les va a hacer dura. El futuro siempre será complicado si no se trabaja, si no se aprende un oficio o si no se sabe vivir.

—¿Qué mensaje nos daría a los jóvenes?

—Les tengo pena porque lo van a pasar más amargo que las aceitunas si no aprenden a trabajar y a cuidar el territorio. Que vayan al campo, hablen con los campesinos, pregunten por las labores del campo. Ahí está la vida de verdad.

Hablar con Francisco Ramírez Ortega fue una experiencia reveladora. Su manera de entender la vida nos hizo reflexionar sobre nuestro propio futuro ya que, como nos dijo varias veces, no sirve de nada tener un título si luego no sabes hacer muchas otras cosas. Confirmamos que escuchar a los mayores es una forma de aprender lo que no aparece en los libros. Concluyo esta entrevista con la frase que él mismo quiso dejarnos como invitación y como consejo: «Yo les invito a que vayan al campo, hablen con los campesinos, pregunten por las labores del campo».

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