Ganaderos de Gran Canaria se autoabastecen de forraje
Soberanía alimentaria / Paisaje resiliente, kilómetro cero y comida para el ganado

ECOISLA. La recuperación del cultivo de variedades forrajeras en la isla ha pasado de 80 hectáreas en 2019 a 130 en 2025 —un 60,5% más— de la mano de la asociación de productores PACA que, con el apoyo del Cabildo, impulsa este esfuerzo para reducir la dependencia del exterior. La previsión este año es que crezca aún más. [En PELLAGOFIO nº 152 (2ª época, julio 2026)].

Por YURI MILLARES
El Plan Forrajero de Gran Canaria trabaja desde hace unos años tanto en la recuperación del cultivo de especies autóctonas y tradicionales de la islas, como en el estudio de viabilidad para la implantación de nuevos forrajes en la isla. El objetivo se puede resumir en potenciar la soberanía alimentaria y reducir la dependencia de insumos externos. De llevarlo a la práctica para alimentar a sus propios ganados se encarga la Asociación Insular de Producción de Alimentos para Consumo Animal (PACA), que preside Carmelo Melián Suárez (Queso Angelita) y reúne a unos 60 hombres y mujeres de la isla, agricultores y ganaderos que adquieren por esta vía las semillas y, si lo necesitan, se la siegan y empacan.
«Tenemos forraje de calidad para nuestros animales, mantenemos el paisaje y hacemos de cortafuegos»HERIBERTO GIL
En 2025 llegaron a cultivar unas 130 hectáreas de distintas especies forrajeras. «Aún no ha acabado la campaña de 2026, pero con lo que ha llovido este año esperamos incrementar esa cifra», detalla Heriberto Gil Moreno, técnico de la asociación. «El que tiene 200 vacas lo que quiere es precio y trae contenedores de fuera. Lo que hacemos nosotros el consumidor no nos lo va a pagar, pero tenemos forraje de calidad para nuestros animales, es kilómetro cero, mantenemos el paisaje y hacemos de cortafuegos», añade Heriberto (pastor trashumante de 32 años, Quesería Campo de Guía).
Siega de dientes. Entre los socios hay quienes «tenían los terrenos para la agricultura y se han inclinado más hacia la rama de la ganadería sembrando forraje», explica. Como ejemplo cita a un agricultor y ganadero en Las Hoyas que solía plantar cien sacos de papas. «Hoy en día no puede plantar esos sacos de papas y en esos terrenos siembra. Y, en el caso de él, lo que hace es que suelta las ovejas y se lo comen ahí. Hace una siega de dientes».

La asociación cuenta con su propia maquinaria y la pone a disposición de los socios. De manejarla se ocupa Adrián Rodríguez Déniz (30 años, agricultor en Teror con una mula «para acarrear las papas, de vicio —ríe—, le echo tres sacos a ella y los demás los llevo en el coche»). Días atrás estaba en Lomo del Palo con la empacadora de pacas cuadradas pequeñas que tienen. «También tenemos dos plantadoras de millo, una neumática y otra mecánica; un rastrillo hilerador de cuatro soles; dos segadoras; una enterradora de piedras». Y están pendientes de recibir la nueva maquinaria que les va a ceder el Cabildo.
«Cuando escachas el grano lo bueno para los animales es que esté lechoso»ADRIÁN RODRÍGUEZ
Remolcando la empacadora le acompaña Diego Pérez López (35 años, ha sembrado la avena que están amontonando en pacas). «Cuando escachas el grano con la mano debe salir leche —dice Adrián con paja de avena en la mano—. Lo bueno para los animales es que esté lechoso. Esto se segó bien».
De fuera, con tinte y olor. El heno de avena que se compra de fuera, explica, «la someten a calor para deshidratarla más, la vuelven a apretar para que quepa más en el contenedor y le añaden un tinte y un olor para que huela. Pero mira esto —señala a la avena de Diego que está empacando—: tiene una calidad extraordinaria. ¿Ves el grano aquí todavía? Esto ahora se lo echa a sus yeguas…», deja la frase sin acabar, pero podemos terminarla diciendo «y van a comer calidad».
El forraje que «se sembró temprano se tumbó mucho por la lluvia en algunas zonas —comenta Adrián, aunque no es el caso de esta avena que estaba bien nutrida de nitrógeno, esencial para impulsar el crecimiento de las plantas—. Pero lo que se sembró después de enero sí está espectacular. Ha cogido altura».
«Este año ha llovido, hay que ir buscando el turno y cuando la tierra está aparente entonces siembras»DAVID MORENO
Es el caso de David Moreno Gil (38 años, pastor, Quesería El Cortijo El Montañón), a quien visitamos en Caideros la mañana que está segando con su propio tractor una mezcla de cereales (cebada, avena, trigo) que ha crecido bastante.

Este forraje, que destina a las más de 50 cabras que ordeñan, no lo empaca todo, «depende de lo que me dé, porque al empacarlo desgrana mucho. Después de segarlo lo dejo ahí dos o tres días de calor y viento seco. Entonces lo recogemos, lo emparvamos en la tierra, lo tapamos y durante el verano se lo vamos echando», detalla. Con las 200 ovejas que completan el ganado familiar practican el pastoreo y la trashumancia, aunque también les dan millo que siembran igualmente. En verano las llevamos a Ayacata, las traemos a Juncalillo en noviembre y en diciembre bajamos a Caideros».



