Francisco Belín

Altos de Trevejos, vinos que retratan la cumbre y el sol

«Nosotros seguimos defendiendo ese patrimonio definido por el paisaje de altura. Son características de la identidad de nuestros vinos, matizadas por la capacidad de guarda y frescor. Y te paso una primicia: hemos dado un pasito más cerrando la colaboración con un prestigioso enólogo tinerfeño» cita Francisco Belín al bodeguero Enrique Alfonso en esta entrega de “Chip de morena’. [En PELLAGOFIO nº143 (2ª época, octubre 2025)].

Por FRANCISCO BELÍN
Periodista gastronómico

Canarias es un arcón de paisajes y los viñedos pincelan a las islas de acuarelas insospechadas. Estampas y encuadres que quedan perennes en la memoria y si, además, sobresalen en los parajes de Vilaflor, tendremos la sensación de flotar en lugares mágicos donde nacen los vinos de montaña. Sí, en Ifonche —lugar de buen conejo encebollado, por cierto—, desde donde casi se puede tocar el Teide y donde el bodeguero Enrique Alfonso (Altos de Trevejos), desafía los elementos con perseverancia y audacia para concretar unas vinificaciones formidables, incluidos los espumosos.

Casi inabarcable para la mirada, la vendimia hace más honda esa sensación del prodigio. Enrique Alfonso es el máximo responsable de esa bodega ya mítica de la DO Abona y ha estado vendimiando a tope. Todos los canarios y canarias deberíamos trasladarnos a ese paisaje que ofrece nuestra tierra. «Tenemos una denominación de origen que va desde la costa hasta la cumbre —comenta—; en nuestro caso, a unos 1.300 metros, antes de llegar a Los Pinos. La panorámica es diferente, única sí, a la que también podría traerse a colación el cambio climático, la falta de agua».

Enrique Alfonso con Antonio García, el antiguo medianero de la finca familiar. | FOTO CEDIDA

«Llevamos muchos años con esa carencia acumulada y eso marca también las cosechas. Las parras están sufriendo y pierden energía para subsistir, pero producimos. Muy buena calidad, sin enfermedades por las condiciones climáticas que son de mucho frío por la noche y mucho sol durante el día. Es verdad que el embalse ha tenido agua este verano para riego, pero no es suficiente para una planta que tiene las raíces profundas y lo que necesitamos es lluvia».

«Los vinos de montaña hacen referencia histórica a los que salieron de Canarias y nosotros seguimos defendiendo ese legado»

En estas tierras de Vilaflor «hay ganas de seguir haciéndolo bien, estamos en un sitio que de por sí merece un esfuerzo continuado y que perdure en el tiempo. Los vinos de montaña hacen referencia histórica a los que salieron de Canarias y nosotros seguimos defendiendo ese patrimonio definido por el paisaje de altura, que marca las condiciones con las que debemos trabajar», continúa.

«Son características de la identidad de nuestros vinos, matizadas por la capacidad de guarda y frescor. Al fin y al cabo —destaca—, son vinos que nacen del sol, de la cumbre y de esa intensidad lumínica tan especial».

Enrique Alfonso destaca que «ya íbamos encauzados en una trayectoria, pero sabemos que cada añada hay que disfrutarla. Y te paso una primicia —me dice—: hemos dado un pasito más cerrando la colaboración con el prestigioso enólogo tinerfeño Borja Pérez. Dará que hablar porque los dos tenemos una misma visión de lo que queremos y tenemos tiempo y disfrutamos. Será interesante para nosotros y para el sector».

El bodeguero ha «puesto el alma y volcado mi pasión aquí como proyecto de vida», pone de relieve mientras quien escribe rememora aquella botella del primer dulce, al trasluz, que supusieron los inicios

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