Francisco Belín

Esto sí es fruta de Canarias, un homenaje al sector primario

“Nos imaginamos la fuente de la salud en una gran fuente colmada de piezas frutales a las que la tierra canaria confiere matices y dulzores muy especiales…” escribe Fran Belín de la fruta de Canarias en esta entrega de su columna «Chip de morena». [En PELLAGOFIO nº 73 (2ª época, marzo 2019)].

columnista-fran-belinPor FRANCISCO BELÍN
Periodista gastronómico
Días atrás saltaba la noticia de que España se colocaba a la cabeza como “país más saludable del mundo”, confirmados unos indicadores de bienestar en los que se incluía, claro está, la alimentación sana. Canarias creo que suma de algún modo en este liderazgo de dos formas. Facilitando la comercialización de frutas (particularmente las exóticas) a otros mercados peninsulares y que en la Comunidad Autónoma se constata el progresivo aumento de consumo de frutas, verduras y hortalizas, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El hecho de que el archipiélago sea una de las regiones del mundo más ricas en biodiversidad, hace que nos venga a la mente un tropel de frutas exóticas

Así las cosas (también reconociendo que los canarios tenemos que erradicar asuntos pendientes como la obesidad), el hecho de que el archipiélago sea una de las regiones del mundo más ricas en biodiversidad, tanto silvestre como agrícola, hace que, enseguida, nos venga a la mente un tropel de frutas exóticas. Mangos, piña tropical, mamey, papaya, aguacates, colorado, pitaya, caqui, carambola son especies que se han adaptado perfectamente a las islas tanto en aptitudes de cultivo como en alegría de consumo interior.

Polvorón de Tejeda texturizado, croqueta líquida acompañando un cremoso y aporte de papaya de la finca del chef Borja Marrero, que cierra el círculo de producción propia en la mesa del restaurante enclavado en el pueblo grancanario; o el tinerfeño Safe Cruz que resaltaba en una ponencia su novedoso aguacate sopleteado relleno de medregal, son exponentes de un uso específico en la cocina canaria actualizada de variedades que aquí desarrollaron lo más óptimo de sus respectivos fenotipos.

Una tabla de quesos con higos frescos nos hace caer en la cuenta de la excelencia de esas otras frutas que también enriquecieron los terruños y paisajes canarios

Pero seduce asimismo una tabla de quesos con higos frescos, convite del cocinero Alejandro Bello (en Arona, Tenerife), que nos hace caer en la cuenta de la excelencia de esas otras frutas que también enriquecieron los terruños y paisajes canarios, algunas seleccionadas y sostenidas durante generaciones por los agricultores isleños. Un patrimonio genético que, en Tenerife, por ejemplo, cuida el Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife.

Si repasamos con detenimiento tendremos lo que es un buen puñado de diversidad frutícola. No olvidemos esas manzanas reinetas de Ravelo (El Sauzal, Tenerife); las ciruelas (con gran potencial de comercialización) y albaricoques en medianías de Gran Canaria; la expansión del aguacate en La Gomera; o una atención pormenorizada de frutos como puede ser la castaña en zonas de producción tinerfeñas.

Desde hace cuatro años el Cabildo de Gran Canaria junto a la empresa pública GMR Canarias, encargada de la comercialización de las frutas, pusieron en marcha una campaña de “Valorización de Albaricoques de Tirajana”, experiencia a la que se suman desde hace dos las Ciruelas de Medianías de Gran Canaria, consiguiendo introducir estas frutas en los grandes canales de distribución, logrando creciente interés por parte de los consumidores.
Las campañas de promoción de las marcas Albaricoques de Tirajana y Ciruelas de Medianías de Gran Canaria han conseguido su objetivo: aumentar el número de agricultores participantes, con 28 que entregaron producción a GMR Canarias y que superaron número de kilos de ambas frutas.

MARÍA ENCARNACIÓN VELÁZQUEZ BARRERA, agrónoma:
«Los frutales templados (manzanos, perales, ciruelos, durazneros, almendros, castañeros, higueras, viña, etc.) han sido muy importantes en los hogares canarios desde hace siglos»

“Los frutales templados (manzanos, perales, ciruelos, durazneros, almendros, castañeros, higueras, viña, etc.) han sido muy importantes en los hogares canarios desde hace siglos, existiendo una enorme diversidad de variedades, sobre todo en algunas especies”, afirma María Encarnación Velázquez Barrera, agrónoma y técnico del Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife. “Tradicionalmente –agrega– han estado cultivados como complemento en la producción de subsistencia en las zonas de medianías, donde tienen las condiciones de clima y suelo que precisan”.

Nos imaginamos la fuente de la salud y la nutrición en una gran fuente colmada de estas piezas frutales, a la que la tierra canaria confiere matices y dulzores muy especiales. Datos sabrosos también, que no dejan de ser anécdota hoy de lo que se movía no hace muchos años atrás. Algunos paisanos recuerdan que desde Tacoronte se exportaba manzana para Las Palmas, también naranjas que había en Los Silos.

Esa aludida fuente frutícola del sector primario también encuentra salida en una expansión nada desdeñable, que llama la atención en un tipo de consumidores: mermeladas y confituras. Con presencia en todas las islas y con firmas muy reputadas en Fuerteventura, Lanzarote, La Gomera… Aparecen también algunas de esas frutas en la que durante años ni se reparaba: tuno indio, guayaba, membrillo, incluso tomate. En muchos casos cien por cien naturales, elaboradas sin conservantes ni colorantes, para afianzar sus propiedades primigenias en sabor y nutrición.

Mi homenaje a esas frutas canarias, cuando pateaba en mi juventud parajes naturales de Güímar y me hidrataba con nísperos maravillosos.

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