Lluís Serra

En Canarias, tierra de mango y papaya, el alma nunca calla

La papaya y el mango están entre los cultivos más emblemáticos de las islas Canarias. Este artículo explora la historia, producción, valor nutricional, beneficios y sostenibilidad de estas frutas en el contexto canario. Otra entrega de la serie “Come con ciencia” del doctor Serra. [En PELLAGOFIO nº133 (2ª época, octubre 2024)].

Papaya y mango son bajas en calorías, lo que las convierte en una opción ideal para quienes buscan una dieta equilibrada

Por LLUÍS SERRA
Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)

Las islas Canarias son conocidas por su clima subtropical, su biodiversidad y su agricultura. Entre sus cultivos más emblemáticos destacan la papaya y el mango o la manga, frutas tropicales que no solo aportan un sabor delicioso, sino que también poseen un valor nutricional significativo y beneficios para la salud. Hoy exploraremos la historia, producción, valor nutricional, beneficios y sostenibilidad de estas frutas en el contexto canario.

La papaya (Carica papaya) y el mango (Mangifera indica) no son originarios de Canarias, sino que provienen de regiones tropicales de otros continentes. La papaya es nativa de las regiones tropicales de América central y del sur, mientras que el mango tiene su origen en el sur de Asia. A partir del siglo XVI, pero sobre todo en el XIX, estas frutas comenzaron a ser cultivadas en las islas Canarias aprovechando el clima cálido y las condiciones adecuadas para su crecimiento.

También el mango se extendió ampliamente en Iberoamérica. En Cuba dicen a no esforzarse coger mangos bajitos y dar papaya en Venezuela o Colombia significa dar ventaja a alguien (¡Qué Papaya!, ¡Qué fácil!), pero en Cuba su significado es bien distinto. Y lo curioso es que en Venezuela a la papaya se la llama lechosa.

La introducción de estas frutas en las Canarias estuvo ligada al intercambio cultural y comercial entre Europa y América. A lo largo de los siglos, su cultivo se ha adaptado al entorno canario, convirtiéndose en parte integral de la agricultura local.

Los agricultores isleños han desarrollado técnicas de cultivo que optimizan la producción y les permite obtener frutas de alta calidad durante casi todo el año

La producción de papayas y mangos en el archipiélago ha experimentado un auge en las últimas décadas. Gran Canaria, Tenerife y La Palma son las principales islas productoras. Los agricultores isleños han desarrollado técnicas de cultivo que optimizan la producción, utilizando, en ocasiones, invernaderos y sistemas de riego eficientes, lo que les permite obtener frutas de alta calidad durante casi todo el año.

La papaya, de variedades cubana, hawaiana, híbridas y otras, requiere un clima cálido y húmedo, condiciones que las Islas ofrecen de manera óptima. Su producción es de 15.000 toneladas en casi 300 hectáreas, para distribución fundamentalmente local. Por su parte, el mango se cultiva casi siempre al aire libre, disfrutando de la luz solar y el suelo fértil que aquí se le brinda. Su producción es de más de 8.000 toneladas en 450 hectáreas y tiene su auge al principio del verano.

Tanto la papaya como el mango son ricas en nutrientes y aportan una variedad de beneficios para la salud. La papaya es una excelente fuente de vitamina C, vitamina A, ácido fólico y fibra dietética. Su contenido en antioxidantes, como el betacaroteno y el licopeno, la convierte en un aliado en la lucha contra enfermedades crónicas y el envejecimiento celular, además es depurativa y facilita la digestión, siendo un postre perfecto.

Las variedades de mango más comunes son: Tommy Atkins, Keitt y Ataulfo. Aquí en Canarias, las diferencias entre manga y mango son al menos dos. Si bien el sabor es dulce y su pulpa es suave y delicadamente jugosa, la manga se distingue porque posee un tamaño mayor, siendo más alargada y con un aspecto ovalado. Otro rasgo a destacar es el color ya que la manga tiene tonalidades verdosas y el mango amarillentas y rojizas.

La papaya, gracias a su alto contenido en fibra, favorece la digestión y ayuda a prevenir problemas gastrointestinales

Ambas frutas son bajas en calorías, lo que las convierte en una opción ideal para quienes buscan una dieta equilibrada. El consumo regular de papaya y mango puede tener múltiples beneficios para la salud.

La papaya, gracias a su alto contenido en fibra, favorece la digestión y ayuda a prevenir problemas gastrointestinales. Además, contiene una enzima llamada papaína que ayuda a descomponer las proteínas, mejorando la digestión.

El mango, por su parte, se asocia con la mejora de la salud ocular debido a su contenido en vitamina A, que es esencial para la inmunidad, la visión y otras funciones. También se ha relacionado con la regulación del colesterol y la salud cardiovascular, gracias a su capacidad para reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”).

La sostenibilidad en la producción agrícola es un aspecto crucial en la actualidad. En Canarias, muchos agricultores han adoptado prácticas sostenibles que minimizan el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, favoreciendo el uso de técnicas de cultivo orgánico. Esto no solo ayuda a proteger el medio ambiente, sino que también mejora la calidad de las frutas. El uso de invernaderos y sistemas de riego por goteo ha permitido una gestión más eficiente del agua, un recurso escaso en la región. Asimismo, la agricultura sostenible en el archipiélago promueve la conservación de la biodiversidad, manteniendo el equilibrio de los ecosistemas locales.

Las papayas y los mangos son más que simples frutas tropicales en Canarias; son un reflejo de la historia agrícola de las islas, un pilar de la economía local y un símbolo de la diversidad cultural

Las papayas y los mangos son más que simples frutas tropicales en Canarias; son un reflejo de la historia agrícola de las islas, un pilar de la economía local y un símbolo de la diversidad cultural. Su producción no solo beneficia a los agricultores y a la economía regional, sino que también aporta un alto valor nutricional y múltiples beneficios para la salud.

Además, la adopción de prácticas sostenibles en su cultivo asegura que estas delicias tropicales seguirán formando parte del paisaje canario por muchos años más, contribuyendo al bienestar de las generaciones futuras. No olvidemos que importar frutas tropicales de países lejanos tiene un nefasto impacto medioambiental, como comentábamos en el artículo anterior. En resumen, la papaya y el mango son un testimonio de cómo la agricultura puede ser una herramienta para el desarrollo sostenible y la salud pública.

De la papaya, todo se saca, hasta la risa que no se apaga. Y quien mango quiere, dulce lo espera. Pero el refrán que describe mejor nuestras islas es: En la tierra del mango y la papaya, el alma nunca calla.

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