Las primeras monedas de Canarias, con la ‘B’ de Béthencourt
Arqueología en Canarias / La huella de la conquista

Las excavaciones en San Marcial de Rubicón, la primera ciudad europea en Canarias, tienen entre sus hallazgos ‘estrella’ un lote de nueve monedas. La mayoría de ellas con la contramarca de la letra ‘B’ confirman que el rey Enrique III concedió al conquistador Bethencourt la facultad de acuñar moneda [En PELLAGOFIO nº137 (2ª época, febrero 2025)].
Por YURI MILLARES
Cuando la tradición historiográfica mantenía que la facultad de Jean de Béthencourt para fabricar su propia moneda no se había llevado a cabo[1], el hallazgo en 2021 de nueve monedas castellanas entre las ruinas enterradas en la arena de San Marcial de Rubicón demostraron justo lo contrario. Desde entonces se están estudiando. Su limpieza y primera identificación se realizó en el laboratorio del Parque Arqueológico Cueva Pintada, cedido para la ocasión por el Cabildo de Gran Canaria.

El hallazgo podría ayudar a resolver ese enigma, «pero, al mismo tiempo, nos ha ayudado a resolver el nuestro —sonríe—. Porque cuando vienen aquí, Béthencourt y La Salle se comportan como caballeros feudales que se lanzan a la aventura de conquistar nuevas tierras rindiendo pleitesía a los monarcas que les apoyaran». En ese contexto, Jean de Béthencourt se va a Castilla a contarle al rey su viaje a las Afortunadas y ofrecérselas si es nombrado señor de esas Islas (circunstancia que provocó las diferencias entre los dos capitanes de la expedición con la posterior traición de Gadifer de la Salle y las dos versiones de la crónica de Le Canarien, pero eso es otra historia).
En esa crónica y en otra documentación queda constancia de que Enrique III le da a Béthencourt la facultad de acuñar moneda. «Es una regalía sobre un privilegio real que se concede en muy pocas ocasiones —dice la arqueóloga—. Pero las Islas no tienen minerales metalíferos y se quedó con el beso seco». Es decir, no pudo acuñar su propia moneda y lo que hizo fue ponerle contramarca a la del rey castellano Enricus (así aparece nombrado en las monedas).


Esta «peculiar contramarca», señalan, es «una particularidad que convierte estas piezas en un conjunto realmente excepcional. (…) Si la letra B evoca el apellido del conquistador, como creemos, y si es la prueba material de que existió de verdad esa concesión real al normando, estaríamos ante las evidencias más antiguas de contramarcas en monedas castellanas». Las piezas son coronados (tienen la figura del rey de perfil con la corona) y blancas (moneda de vellón castellana).
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[1] CIORANESCU, Alejandro (1959): Le Canarien. Crónicas francesas de la Conquista de Canarias. La Laguna-Las Palmas: Instituto de Estudios Canarios y El Museo Canario. Págs. 102 y 204.



