Arqueología

Un cambio del clima… ¿dejó sin agricultura a La Palma?

Hay semillas de cebada del yacimiento arqueológico del Tendal datadas entre el año 240 al 400 d.C.

LA HUELLA ABORIGEN. El yacimiento arqueológico del Tendal, con las dataciones más antiguas registradas en La Palma, hay quien lo define como “la Atapuerca de Canarias” por la enorme cantidad de información que atesora: siete metros de estratigrafía –todo un récord en el archipiélago– con restos de la vida de los auaritas durante nueve siglos. [En PELLAGOFIO nº 105 (2ª época, marzo 2022)].

Por YURI MILLARES

“Es uno de los yacimientos más importantes de Canarias”, coinciden en señalar los tres arqueólogos consultados por PELLAGOFIO. Llamado “del Tendal” porque en fechas más recientes hubo un horno de tejas y un amplio espacio para tender las tejas a secar al aire, se trata de una gran cueva en el barranco de San Juan (en San Andrés y Sauces) de más de 60 metros de ancho orientada al sur, ideal como lugar de habitación. Y eso es lo que fue para los aborígenes palmeros entre los siglos III al XI.

«Encontramos semillas de cebada y de trigo cuando las fuentes escritas etnohistóricas decían que en La Palma no había habido agricultura» AMELIA RODRÍGUEZ

“En un mismo lugar podemos seguir la evolución de una comunidad que se va perpetuando durante siglos en un mismo territorio”, explica Amelia Rodríguez, catedrática del Departamento de Ciencias Históricas de la ULPGC, que participó en la primera campaña de excavaciones durante los años 80. “Encontramos semillas de cebada y de trigo cuando las fuentes escritas etnohistóricas decían que en La Palma no había habido agricultura. Nos tomamos a pies juntillas esas fuentes cuando, en realidad, estaban diciendo que no había cereales… ¡pero en el siglo XV! y El Tendal se ocupó muchos siglos antes de esa fecha”, relata.

“Cuando vimos las semillas –continúa– nos dimos cuenta de que no podíamos seguir cribando en seco. Nos pusimos a cribar hasta con coladores porque no teníamos unas mallas lo suficientemente finas para atraparlas”, recuerda.

«Estas semillas demostraban que sí había agricultura: identifiqué cebada, trigo, habas y lentejas y algunas malas hierbas de los cultivos» JACOB MORALES

Cebada, trigo, habas y lentejas
Con ese material realizó su tesis de licenciatura en 1987 el arqueobotánico Jacob Morales. “Había restos de hogares, de fuegos, tan bien conservados y con tantas semillas que excavando se veían a simple vista y se recogían con un colador”, coincide en recordar. Cuando llegaron los europeos vieron que los auaritas vivían de la ganadería, la recolección y la pesca, pero “estas semillas demostraban que sí había agricultura: identifiqué cebada, trigo, habas y lentejas y algunas plantas silvestres, sobre todo malas hierbas de los cultivos, lo que significa que esa agricultura tuvo cierto impacto en el medio, era una actividad agrícola importante”.

Esas malas hierbas no eran plantas canarias, “forma parte del paquete neolítico: vienes a colonizar un territorio con unas semillas para plantar, pero también traes los parásitos, los gorgojos y las malas hierbas que crecen en terrenos removidos que no estaban antes de que llegaran los aborígenes”, detalla.

Las más antiguas de aquellas semillas fueron datadas entre el año 240 al 400 d.C. “Y vimos que esa secuencia con semillas cultivadas seguía hasta el siglo XI”. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué desapareció la agricultura?

«La cantidad de material recogido es enorme: muchas semillas, carbones de todos los tamaños y todo lo que te puedas imaginar: ictiofauna, malacofauna, fauna doméstica, industria lítica, cerámica…» AMELIA RODRÍGUEZ

La cantidad de material recogido en la excavación en 2021 es enorme: muchas semillas, carbones, microfauna, ictiofauna, malacofauna, fauna doméstica, industria lítica, cerámica… | ARCHIVO ISOCAN

Para averiguarlo, en 2021 ambos han vuelto a excavar al yacimiento del Tendal en el marco del proyecto Isocan (Aislamiento y evolución en islas oceánicas: la colonización humana de las islas Canarias), aprobado y financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC, European Research Council), que dirige Jonathan Santana, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Ciencias Históricas de la ULPGC. “La secuencia estratigráfica del Tendal es, ahora mismo, la más grande de Canarias”, afirma.

Nuevas técnicas arqueológicas
La arqueología ha cambiado mucho y 33 años después de aquella primera excavación las técnicas de investigación son más precisas y exhaustivas. Ahora se recogen todos los sedimentos y se flotan (significa coger la tierra, ponerla en una máquina de flotación con una incorporación continua de agua que revuelve el sedimento y todo lo orgánico flota y se recoge en una malla de 0,5 mm). “La cantidad de material recogido es enorme: muchas semillas, carbones de todos los tamaños y todo lo que te puedas imaginar: microfauna, ictiofauna, malacofauna, fauna doméstica y, por supuesto, industria lítica, industria cerámica, industria ósea”, detalla Amelia Rodríguez.

«Mi hipótesis es que algunas semillas llegaron más tarde a unas islas desde las otras; por un tiempo se mantuvieron conectadas, pero después perdieron esa conexión» JACOB MORALES

Entre la gran cantidad de semillas encontradas (todas carbonizadas) abundaba la cebada vestida (Hordeum vulgare subsp. vulgare), pero también había trigo duro (Triticum durum) conocido en Canarias como trigo morisquillo (“la primera identificación de esta especie de trigo para la Prehistoria de Canarias”), habas (Vicia faba var. minor) y lentejas (Lens culinaris var. Microsperma, “la primera evidencia arqueológica en Canarias, pues no se nombra en las crónicas de la conquista”, dice Jacob Morales).

El paquete neolítico que trajeron los aborígenes a las tres islas principales (Gran Canaria, Tenerife, La Palma) era cebada, trigo, habas y lentejas en lo que semillas se refiere, mientras que en La Gomera y en El Hierro sólo se han encontrado semillas de cebada y trigo. “Mi hipótesis –dice– es que a estas islas llegaron más tarde o llegaron desde las otras islas y llevaron menos semillas; por un tiempo se mantuvieron conectadas, pero después perdieron esa conexión”.

Cuando llegaron los europeos en el s. XV vieron que no había agricultura, cuando se trata de una actividad que sustenta a la población. El aislamiento impide, en caso de pérdida de la semilla por una mala cosecha, que se pueda reponer. ¿Hubo algún cambio del clima o actividad volcánica que lo provocó?

«Algo pasó después del siglo X: hay mayor dedicación a la ganadería y una mayor explotación de los recursos vegetales silvestres según baja la agricultura» JONATHAN SANTANA

La abundante cerámica de este yacimiento también apunta a grandes cambios, en sucesivas fases, con distintos acabados y técnicas… | ARCHIVO ISOCAN

Período Cálido Medieval
En el siglo X “hay un pequeño cambio del clima que se llama Período Cálido Medieval –tuvo lugar en la región del Atlántico norte entre los siglos X al XIV– y hay un aumento poblacional en la costa”, detalla Jonathan Santana. “En el nivel 12, que estuvimos excavando en 2021, encontramos más de 500 semillas que estamos datando, pero podrían ser de los siglos VII-VIII: la agricultura está bastante presente. No sabemos qué, pero algo pasó después del X: hay mayor dedicación a la ganadería y una mayor explotación de los recursos vegetales silvestres según baja la agricultura”.

«Tenemos pruebas de un pequeño cambio del clima en las islas Canarias y de una subida de las aguas profundas del mar, más frías» JONATHAN SANTANA

Combinando esos datos no se descarta, pues, un cambio del clima. “Tenemos pruebas de un pequeño cambio del clima en las islas Canarias –vinculado a ese Período Cálido Medieval– y de una subida de las aguas profundas del mar, más frías, que trajo nutrientes a la superficie e incrementó la cantidad de peces, un fenómeno conocido como upwellling, surgencias de aguas marinas. En Gran Canaria, por ejemplo, hace que suba la demografía y aparezcan grandes poblados de costa”.

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