La FAO declara Lanzarote como Patrimonio Agrícola Mundial
El rofe y el jable son paisajes culturales agrarios únicos en el mundo

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación confirma la designación de los sistemas agrícolas en el jable y en las arenas volcánicas de Lanzarote como patrimonio mundial. El sacrificio y esfuerzo del campesinado de la isla ven reconocida su labor para transformar la adversidad en éxito. [En PELLAGOFIO nº141 (2ª época, junio 2025)].

| ■ Arenados naturales El más conocido de los paisajes culturales agrícolas de Lanzarote es fruto de la acción combinada del ser humano y la naturaleza. En el rofe o picón que cubren La Geria y el Malpaís de La Corona se cultivan la viña y la higuera en hoyos ● |

| ■ Enarenado en huertas Visto el éxito del cultivo sobre la cubierta de jable, el campesino ha trasladado este sistema de agricultura a sus huertos, extrayendo y transportando la ceniza volcánica para formar una delgada capa de entre 10 y 15 cm sobre el suelo fértil ● |

| ■ El corredor del jable Las arenas eólicas activas de origen marino que atraviesan la isla de norte a sur recorren 21 kilómetros y tienen una extensión de 90 km². Cubren y protegen el suelo fértil con una capa de 20 cm y se cultiva cereal, batata, calabaza y sandía ● |

| ■ Mapa en mano La geógrafa Famara Guadalupe (izq.) defiende ante el experto del comité evaluador de la FAO Tiziano Tempesta, en las visitas de campo, los terrenos que éste veía improductivos de Timanfaya (poblados por escondidas higueras) y del corredor del jable ● |
Por YURI MILLARES
En el contexto de una importante crisis en Europa y en el mundo, repensar el modelo económico y la importancia de la soberanía alimentaria está en el fondo argumentario que trasladó el Cabildo de Lanzarote a la FAO. «En espacios insulares como Lanzarote, por su fragilidad en cuanto a la dependencia extrema a los productos importados, existe una mayor necesidad por conservar los sistemas agrarios», escriben los técnicos que redactaron la candidatura de la isla para su reconocimiento como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM).
Desde el 19 de mayo de 2025 Lanzarote se ha sumado a los 89 SIPAM que ya existían en el mundo. Ese día, Jeremie Mbairamadji, coordinador de esta figura creada por la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO, escribió al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España para confirmar la aprobación del expediente iniciado por el Cabildo conejero: «Espero con interés la exitosa implementación de las actividades descritas en el plan de acción, con la esperanza de que este reconocimiento fomente la conservación dinámica del sitio para las generaciones futuras».

El SIPAM «viene a reconocer algo con lo que hemos convivido durante los últimos 300 años —dice Francisco Fabelo, coordinador del área de Paisaje y Soberanía Alimentaria del Cabildo, desde la que se ha redactado la propuesta—. Todo el mundo dice “qué bonita La Geria”, pero realmente no le hemos dado su valor en cuanto al trabajo que hay ahí de mover ingentes cantidades de metros cúbicos de arena y piedra. En ese paisaje visual que existe hoy la gente que trabajaba el campo buscaba la subsistencia».
Una tramitación complicada
Aunque los primeros pasos y estudios tienen lugar en 2019, la propuesta de la candidatura para Lanzarote desarrolla su complicado y definitivo recorrido a partir de 2023. «Hemos pasado tres filtros previos», detalla Fabelo. Primero se presenta la candidatura al Ministerio de Agricultura que hace una evaluación preliminar antes enviarla a la FAO en Roma. La organización internacional, entonces, estudia en un comité evaluador si reúne los requisitos para ser candidatable. A partir de ahí hay que superar otros dos filtros muy exigentes de la propia FAO.
«Pasamos una evaluación online en octubre [de 2024], que fue lo más duro para mí de todo el proceso. Es como enfrentarte a un tribunal de tesis doctoral pero con miembros de quince países distintos y cada uno va preguntando. Hay que ir bien preparado», recuerda. Superado este segundo filtro, llegaría el último y definitivo y también iba a ser duro: una delegación del comité evaluador de la FAO visitaría la isla, mapa en mano, a finales de abril de 2025. Y casi habría que añadir con la lupa.
«En Timanfaya hay más de dos mil cultivos de árboles frutales, hay seis variedades de higueras y muchas sobreviven en espacios degradados, sin riegos, sin podas y dan fruta»FAMARA GUADALUPE
Al frente de ella venía el experto Tiziano Tempesta, con una visión más restrictiva de lo que la propuesta de los técnicos de Lanzarote planteaba, que incluía un 80% del territorio. «En la visita nos hicieron una serie de sugerencias directas, porque ponemos en el plano que SIPAM “es todo esto” y ellos dicen “todo no” y empiezan a mover líneas de delimitación», detalla. Tempesta «tenía una mirada del territorio productivo-improductivo», recuerda la geógrafa Famara Guadalupe, una de las redactoras que, también mapa en mano y sobre el terreno, peleó con el técnico italiano por los espacios incluidos en el paisaje cultural agrícola cuyo trazado quería restringir.
«Yo le decía que no se puede explicar La Geria sin Timanfaya. Timanfaya no es improductiva, hay una conexión con La Geria, van de la mano. En Timanfaya hay más de dos mil cultivos de árboles frutales, hay seis variedades de higueras y muchas sobreviven en espacios degradados, sin riegos, sin podas y dan fruta. Es adaptación al cambio climático sin duda alguna», defendía con pasión y con datos esta geógrafa. «Y también quería quitar el jable de arriba porque es “improductivo”. ¡Pero es la entrada del viento por Famara y por ahí entra del jable! —la arena de origen marino que llega a los cultivos de batata—, responde a una dinámica natural de la arena a través de un corredor».
«El técnico italiano decía “¿SIPAM en el parque nacional, por qué?”, pero se le explicó que hay higueras en el propio parque nacional»FRANCISCO FABELO
Venían, dice Fabelo, «con una propuesta reduccionista, pero Tempesta nos dejó aumentar los límites del SIPAM que ellos traían. Fue una batalla dura, pero llegamos a un punto intermedio, a un buen entendimiento». Como ejemplo, cita que «tuvimos que demostrarle que en las coladas volcánicas también hay patrimonio campesino. Y que en el jable sin cultivar de Famara hay pastoreo y en la medida que necesitamos el estiércol, forma parte del sistema y se incorpora a la agricultura».
Quedaron fuera del SIPAM las zonas turísticas que no estaban incluidas en la propuesta, obviamente, «y alguna zona pequeña de Timanfaya. Claro, el técnico italiano decía “¿SIPAM en el parque nacional, por qué?”, pero se le explicó que hay higueras en el propio parque nacional», añade.
«La FAO persigue que sean paisajes vivos, no estampas», de ahí la insistencia de Tiziano Tempesta en que fueran «productivos»

Las reinas del paisaje
Entre los paisajes agrícolas singulares que premia la FAO con su reconocimiento como patrimonio mundial, destacan los sistemas en el mundo denominados mulching: cultivar cubriendo la tierra madre, el suelo fértil. Es lo que ocurre en Lanzarote, donde el mulching es la ceniza volcánica (rofe o picón) y la arena marina (jable).
«Los enarenados naturales con rofe como en La Geria (depositado de manera natural) y los enarenados artificiales (que es trasladar ese rofe a los nateros y gavias en las vegas y taparlos, para incrementar la producción) es una de las reinas de este paisaje —dice Famara Guadalupe—. La otra reina es el jable, un sistema muy peculiar porque también tapa la tierra madre de ese sol y ese viento que produce un estrés hídrico».
El plan de acción incluye la restauración de fincas abandonadas, un banco de tierras, servicios de mantenimiento de los campos y la provisión de semillas de variedades locales

«La FAO persigue que sean paisajes vivos, no estampas», insiste Fabelo. De ahí la insistencia de Tiziano Tempesta en que fueran «productivos». Por eso, el reconocimiento va unido de forma condicionada a la aplicación de un plan de acción para que siga siendo así. En un SIPAM debe haber valores patrimoniales, conocimiento inmaterial, biodiversidad, semillas agrícolas autóctonas, prácticas diferentes en la agricultura cultivando la tierra bajo una capa de mulching o acolchado (en este caso, el rofe y el jable) y, por último, tener un valor plástico y La Geria, el jable y los enarenados son unos paisajes muy potentes. «Lo cumplimos todo», destaca, satisfecho.
Plan de acción
La propuesta de SIPAM aprobada por la FAO incluye, pues, un plan de acción en el que «la administración local se ha comprometido con proyectos importantes que tienen un impacto positivo en los sistemas de patrimonio agrícola, como la restauración de fincas abandonadas, el apoyo al acceso a la tierra a través de un banco de tierras, la provisión de servicios para el mantenimiento de los campos y la provisión de semillas de variedades locales», según recoge el texto de la propuesta que se envió.
En los últimos años, con las cuadrillas de guardianes del territorio «hemos recuperado más de 200 hectáreas en La Geria y 20 hectáreas en La Corona»FRANCISCO FABELO
Entre los ejes de este plan para mantener vivos estos territorios, el coordinador del área de Paisaje y Soberanía Alimentaria destaca «la importantísima labor que ya realizan los guardianes del territorio, tres cuadrillas que suman 40 trabajadores de un proyecto de empleo para personas con dificultades para encontrar trabajo en el mercado laboral».
Una vez que se detectan bolsas de suelo abandonadas, se busca en el catastro quiénes son sus propietarios y se averigua las razones por las que no las atienden. Las cuadrillas las recuperan con el compromiso de la propiedad de mantenerlas cuidadas o se integran en bancos de tierra para personas que quieren trabajarlas. En los últimos años «así ya hemos recuperado más de 200 hectáreas en La Geria y 20 hectáreas en La Corona», afirma. «Damos prioridad a hoyos tradicionales y a parcelas en alta pendiente, que son en las que paisajísticamente más impacta el abandono», sobre todo en el Paisaje Protegido de La Geria, añade.
Aparte de La Geria, no deja de ser impresionante el paisaje del jable donde se planta la batata. «La agricultura de Lanzarote en el jable, además de muy singular, es anterior a la conquista castellana incluso. Los majos cultivaron antes el jable que las vegas. Zonzamas está en el jable, Fiquinineo está en el jable, con una mezcla de pastoreo y agricultura de cereales», señala dos de los principales asentamientos de los aborígenes de la isla, en la actualidad con proyectos activos de excavación arqueológica.
«Hemos pasado de la agricultura de exportación a una agricultura familiar de autoabastecimiento y eso lo valora la FAO», concluye.



