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Así se descubrió la uva Majorera, variedad única en el mundo

El ADN confirma un cultivar de vid exclusivo de Fuerteventura

Buscando la «viña de Aníbal», plantada a principios del siglo XV, el enólogo Alberto González terminó dando con unas parras abandonadas de una variedad desconocida: la uva Majorera. El estudio de su ADN la confirmó como única. [En PELLAGOFIO nº128 (2ª época, abril 2024)].

Mapa de las variedades de uva exclusivas de Canarias y de sus islas. Avance del que saldrá en la edición de 2024 del libro ‘Acerca del Canary Wine’. | ARCHIVO PELLAGOFIO (ELABORACIÓN PROPIA). FUENTE: FRANCESCA FORT

Por YURI MILLARES

El enólogo Alberto González Plasencia, un apasionado investigador de las variedades de viña antiguas en el archipiélago, se encontraba en Fuerteventura en 2016 dando un curso a viticultores locales. También, trabajando con Pedro Martín, propietario de la bodega Conatvs que aquel año embotellaría el primer vino de la isla bajo el sello de una denominación de origen (la DOP Islas Canarias). Su implicación con este territorio de singulares paisajes áridos ya venía de algún tiempo atrás, cuando leyó algo que le intrigó: la referencia más antigua de una viña en Canarias era de una isla sin tradición vinícola conocida.

«Hablando con unos cazadores me dicen que en una montaña donde había palmeras, cerca de Betancuria, creían haber visto algunas viñas vivas» ALBERTO GONZÁLEZ

Su obsesión por saber más de la denominada «viña de Aníbal», que se localizaría en algún lugar próximo a Betancuria (la antigua capital insular), lo tenía ese año, precisamente, buscándola. El tal Aníbal, hijo bastardo del conquistador Gadifer de La Salle, plantó esa viña entre los años 1402 y 1412, que es cuando se encontraba allí.

En una ladera frecuentada sólo por cazadores localizó Alberto González viñas antiguas abandonadas de variedades conocidas como la Listán prieto y de la que resultó ser una variedad exclusiva del lugar: la Majorera. | FOTO CEDIDA POR ALBERTO GONZÁLEZ

«Hablando con unos cazadores —relata Alberto González a Pellagofio— me dicen que en una montaña donde había palmeras, cerca de Betancuria, creían haber visto algunas viñas vivas. Después de indicarme el camino, en pleno agosto subí por ahí. Me acompañaron dos amigos de Fuerteventura y empecé a buscar las parras».

Localizó el lugar, en una ladera donde identificó «parras conocidas, como la listán prieto, pero vi una parra que era completamente diferente a las que yo conocía. Estaba metida entre tuneras, pero viva», recuerda, y puso el hallazgo en conocimiento de las autoridades locales.

«Se descubrió, efectivamente, que era una variedad única en el mundo y se le puso Majorera», añade González. Y es que muestras de esas viñas llegaron a manos de Francesca Fort, coordinadora del Área de Biología de la Vid del Grupo de Investigación en Tecnología Enológica de la Universidad Rovira i Virgili.

Biodiversidad vitícola insular
Los estudios realizados a raíz de ello los ha publicado recientemente esta genetista en la revista científica internacional Horticulturae: «Caracterización e identificación de vides de Fuerteventura (archipiélago volcánico de Canarias, España) mediante marcadores de repetición de secuencia simple»[1].

Durante la prospección se identificaron 9 variedades conocidas y 1 variedad desconocida, nombrada como Majorera», y se hallaron cuatro mutaciones nuevas para las variedades Listán negro y Listán prieto

«Se realizó una prospección en la Isla de Fuerteventura con la finalidad de explorar la biodiversidad existente para Vitis vinifera ssp vinifera en unas condiciones casi desérticas (< 120 mm anuales)», señala el artículo. «Se recogieron 40 individuos que se genotiparon con 20 SSR [microsatélites con secuencias de ADN]. Se identificaron 9 variedades conocidas y 1 variedad desconocida, nombrada en la isla como Majorera», añade. También se hallaron cuatro mutaciones nuevas para las variedades Listán negro y Listán prieto y se identificaron 13 individuos desconocidos.

Por todo ello, los científicos que realizaron el estudio que coordinó Fort proponen incluir en el banco de datos mundial siete nombres nuevos: Majorera, como nombre de la nueva variedad; Hoja moral, como un nuevo nombre sinónimo para la variedad Listán negro; cuatro nombres nuevos de mutaciones (Listan prieto de Antigua, Listan prieto de Vega, Hoja moral de El Rosario y Hoja moral de Betancuria); y una nueva sinonimia para la variedad Muscat Hamburg (Moscatel), muy extendida en la isla.

«Una vez más el Archipiélago Canario se muestra como un posible centro de creación de biodiversidad para la vid cultivada» FRANCESCA FORT y col.

Igualmente plantean «la posibilidad de que la nueva variedad Majorera no sea una vinífera pura, sino producto de un cruce interespecífico, como ha ocurrido con la variedad hallada en la Isla de La Palma, Bienmesabe tinto. Una vez más el Archipiélago Canario se muestra como un posible centro de creación de biodiversidad para la vid cultivada», concluyen.

■ HABLAR CANARIO
Isabel Mijares, madrina de una parra centenaria en Betancuria

Isabel Mijares, primera mujer enóloga de España (fallecida el pasado 11 de febrero de 2024 a los 81 años), llegó a Fuerteventura meses después del hallazgo de la desconocida parra a la que se bautizó Majorera. Contactada por el enólogo Alberto González, venía a amadrinar el primer vino con DO en la isla, recién embotellado por Bodegas Conatvs.

Isabel Mijares (junto a Alberto González) con la placa de la parra centenaria que amadrinó en Betancuria. | FOTO CEDIDA POR ALBERTO GONZÁLEZ

Al ser la primera mujer que trabajó un vino con una denominación de origen de Canarias a mediados de los años 90 (participando activamente en la creación de la DO El Hierro, así como en la puesta en marcha de la bodega insular en Frontera), argumenta González, «yo quería que cerrara el ciclo con la última isla en la que se hacía un vino con DO: Fuerteventura».

Fue así como le pidió «que fuera la madrina de ese vino y aprovechamos, con las autoridades insulares, para que fuera también la madrina de una cepa centenaria que estaba en Betancuria». Se le puso una placa a una parra centenaria de la variedad Listán prieto, «que son las viñas más viejas que hemos encontrado, un poco en homenaje a la viña de Aníbal que también estaba allí».

Fue en marzo de 2017. La nota de prensa del Cabildo de Fuerteventura señaló entonces que «la placa instalada en la finca El Sobrado de Betancuria recuerda la tradición vitivinícola de Fuerteventura. En estos terrenos se encuentra una centenaria parra, posiblemente una de las más antiguas de la isla. (…) Durante el acto, el enólogo Alberto González explicó que esta cepa, ubicada en una finca que podría ser de los herederos del conquistador Jean de Bethencourt, tiene más de 300 años de historia. Ahora está en manos de una universidad catalana dar con su origen…».

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[1] Characterisation and Identification of Vines from Fuerteventura (Canary Volcanic Archipelago (Spain)) Using Simple Sequence Repeat Markers, by Francesca Fort, Qiying Lin-Yang, Carla Valls, Pau Sancho-Galán, Joan Miquel Canals and Fernando Zamora. Horticulturae 2023, 9(12), 1301; 04 Dec 2023 (Descarga aquí el pdf de la versión en idioma español, cedida por Francesca Fort para los lectores de PELLAGOFIO).

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