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Azúcar, el oro blanco sin referencias visitables en Canarias

El cultivo de la Conquista , sólo cinco de casi treinta ingenios de Gran Canaria, localizados

El azúcar fue el gran negocio de quienes vinieron con la cruz y la espada a esta «tierra de promisión», incluso sirvió para financiar la culminación de la conquista de las Islas. Gran Canaria y, enseguida, La Gomera, Tenerife y La Palma se poblaron de ingenios azucareros entre el XV y el XVII. ¿Dónde están? [En PELLAGOFIO nº129 (2ª época, mayo 2024)].

Los conquistadores que se hicieron con las islas Canarias en nombre de la Corona de Castilla vinieron con la cruz, la espada… y la caña de azúcar

Por YURI MILLARES

Los conquistadores que se hicieron con las islas Canarias en nombre de la Corona de Castilla vinieron con la cruz, la espada… y la caña de azúcar. Fue el gran negocio que pusieron en marcha y duraría un siglo y medio. Todavía en el XIX se levantaron ingenios azucareros y trapiches en islas como Gran Canaria y La Palma que llegaron a funcionar hasta entrado el XX. Pero no fue sino una anécdota de lo que significó en la floreciente economía isleña entre el XV y el XVII, que, además de esclavos, requirió de mano de obra especializada que se trajo de Madeira.

La vida en los ingenios, al detalle en ‘Instalaciones y paisajes azucareros atlánticos (siglos XV-XVII)’ [Archaeopress Publishing Ltd, Summertown, Oxford, 2023]. Eran más que cañaverales, acueductos y trapiches. Albergaban alojamientos para señores, maestros azucareros y esclavos, molinos harineros, hornos de pan, tejares, leñeras, almacenes, caballerizas, ermitas…
En pleno auge de su cultivo, se introdujo en América desde el propio archipiélago en el segundo viaje de Cristóbal Colón, que se aprovisionó de esquejes durante su escala en las Islas.

Los llevó a «isla de La Española durante su segundo viaje al Nuevo Mundo en 1493 y se reintroduce en 1501 con variantes traídas de Canarias. Las condiciones medioambientales imperantes en el Caribe favorecieron la adaptación y florecimiento del cultivo propiciando que en 1504 se llevaran a cabo los primeros ensayos de fabricación de azúcar en un trapiche movido por caballos en la ribera del río Nigua», escribe Santiago Duval, de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental de la República Dominicana, en uno de los capítulos del libro Instalaciones y paisajes azucareros atlánticos (siglos XV-XVII)[1], de reciente aparición.

A orillas del Guiniguada
Pero volvamos a fijar la mirada en Canarias. Al conquistador Pedro de Vera se atribuye la construcción del primer ingenio azucarero en Gran Canaria. Estaba ubicado en el barranco Guiniguada, «al lado del cual otro conquistador, el alférez mayor Alonso Jáimez, levantó su trapiche», leemos en otro capítulo del libro firmado, entre otros, por el arqueólogo Valentín Barroso.

«En Gran Canaria falta un yacimiento donde puedas ver esos momentos de contacto de los conquistadore» VALENTÍN BARROSO (ARQUEOCANARIA)

«En Gran Canaria falta un yacimiento donde puedas ver esos momentos de contacto de los conquistadores —explica a Pellagofio—. Ahora hay un interés por lo colonial. Pero hasta hace poco la idea es que lo aborigen era lo arqueológico, cuando lo arqueológico es todo aquello que está enterrado». Y enterrados siguen casi todos los ingenios de la isla (incluso aquellos en los que se han excavado parcialmente sus dependencias).

En La Gomera «existe muy poca información escrita y arqueológica sobre los primeros ingenios», escriben Juan Francisco Navarro Mederos (Universidad de La Laguna) y Juan Carlos Hernández Marrero (Museo Arqueológico de La Gomera) en el mismo libro[2]. El azúcar llegó a ser la principal fuente de ingresos de los señores de la isla, indican. Uno de los primeros ingenios lo fundaron los hermanos italianos Plombino, en Alojera, en una fecha imprecisa después de 1488. «Suponemos que por concesión de Beatriz de Bobadilla, señora de la isla tras la muerte violenta de su esposo. El adelantado Alonso de Lugo les obligó a abandonar hacia 1500, a cambio de montar otro en Güímar (Tenerife)», añaden.

Los primeros cañaverales de Gran Canaria se plantan en 1483 cuando todavía hay núcleos de resistencia indígena en la isla

Ubicación del ingenio de Alonso Fernández de Lugo en Agaete (1486), con sus plantaciones y el albercón. El conquistador financió con él su conquista de Tenerife. | FOTO ARQUEOCANARIA

De Alonso Fernández de Lugo, con los títulos de Adelantado y Gobernador de Tenerife y La Palma, señalan que «se había iniciado en el negocio del azúcar durante su estancia como conquistador en el norte de Gran Canaria, algo que le generó unos beneficios que invertiría en la conquista de Tenerife», pues suyo era el ingenio de Agaete.

Los ingenios de Gran Canaria del XV-XVII agrupados por comarcas azucareras (no indica la extensión de los cultivos)). | MAPA ARQUEOCANARIA

Cinco de veintisiete
Los primeros cañaverales de Gran Canaria se plantan en 1483 «cuando todavía subsisten núcleos de resistencia indígena en la isla y no se han producido los primeros repartos oficiales de tierras y aguas», detallan los autores del capítulo dedicado a Gran Canaria: María del Cristo González Marrero (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Jorge Onrubia Pintado (Universidad de Castilla-La Mancha), Valentín Barroso Cruz (Arqueocanaria) y Pedro Quintana Andrés (ULPGC).

De esta isla son los datos arqueológicos más numerosos y consistentes del archipiélago. Ahí están los trabajos de documentación y excavación arqueológica desarrollados en cuatro de los ingenios que molieron en la isla. «Lo que vamos encontrando en uno y otro ingenio nos va dando una idea de cómo era un ingenio del siglo XVI», explica Barroso al ser entrevistado.

Los ingenios de Agaete y Soleto (Guía) fueron localizados por casualidad al construir una urbanización en una antigua finca platanera y al ensanchar una calle para la Universidad Fernando Pessoa, respectivamente

Hornallas para dar el punto. También ‘fornallas’. Eran los grandes fogones sobre los que se hallaban las calderas para la cocción del jugo de la caña. Tras la excavación en el ingenio de Soleto (Guía) queda al descubierto esta cámara de combustión. Encima del horno iba una de esas calderas de cobre para guisar la melaza de azúcar | FOTO ARQUEOCANARIA

Se trata de los ingenios de Agaete; de Soleto, en Guía; de La Trinidad, en Firgas («casi con absoluta seguridad el que las fuentes escritas asocian el topónimo Aumastel»); y de Los Llanos, conocido popularmente como Los Picachos, en Telde. Los dos primeros localizados por casualidad al construir una urbanización en una antigua finca platanera, y al ensanchar una calle para la Universidad Fernando Pessoa, respectivamente.

La cerámica del azúcar. En una excavación, la aparición de ‘formas’ o conos azucareros es la señal de que nos encontramos ante los restos de un antiguo ingenio. En el de Agaete se encontraron muchos enteros. En ellos se depositaba la melaza a cristalizar y al cabo de 10 o 12 días se desmoldaba en forma de panes de azúcar. | FOTO ARQUEOCANARIA

Estos son los cuatro ingenios excavados por arqueólogos —en los que queda aún mucho por desenterrar— ¡de casi treinta! que hay documentados en las seis comarcas azucareras de Gran Canaria: Agaete; Gáldar-Guía; Moya-Firgas-Arucas; Las Palmas-Santa Brígida; Telde; y, más al sur, Ingenio-Agüimes-Santa Lucía [ver mapa]. Por eso dice Barroso que, «pese a lo que supusieron para Canarias, no hay nada de ese período de los ingenios azucareros que puedas visitar».

«Era el oro blanco—continúa—. Supuso mucho para el archipiélago. Y no sólo a nivel económico, piensa a nivel social (los esclavos que vinieron de África), a nivel artístico (todo el arte flamenco que se trajo), porque el azúcar se vendía en los principales mercados europeos».

Un quinto ingenio estaría localizado en San José de las Longueras (Telde). «Allí está la ermita actual del siglo XVIII, pero la original era la del ingenio. Hemos hecho sondeos y hemos reubicado el ingenio, porque se pensaba que estaría en una zona próxima y ahora hemos visto exactamente dónde puede estar, porque hay restos de cientos de formas azucareras [los conos cerámicos donde cristalizaba el azúcar]», añade Barroso.

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[1] Santiago Duval, Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, Ministerio de Cultura de la República Dominicana, “Los primeros ingenios azucareros en América”.
En: María del Cristo González Marrero y Jorge Onrubia Pintado (ed.), Instalaciones y paisajes azucareros atlánticos (siglos XV-XVII). Archaeopress Publishing Ltd, Summertown, Oxford.
https://www.archaeopress.com/Archaeopress/Products/9781803276847

[2] Juan Francisco Navarro Mederos y Juan Carlos Hernández Marrero, “El ingenio azucarero de Alojera (La Gomera, Islas Canarias): el lugar donde anocheció y nunca amaneció”.
En: Ídem.

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