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Embarcaderos y pescantes, los museos del cabotaje

«Con cinco pescantes entre Vallehermoso, Agulo y Hermigua y varios fondeaderos, el cabotaje insular era muy limitado en La Gomera, pero era el único medio para la entrada y salida de productos y personas», dice el columnista a propósito de la fotografía antigua de esta entrega de la serie “Baúl del lector”. [En PELLAGOFIO nº128 (2ª época, abril 2024)].

Por MÍCHEL JORGE MILLARES
Periodista

La armazón esquelética de antiguos embarcaderos y pescantes forma parte del paisaje costero de unos pocos rincones de nuestra costa. Su pasado lo evocan las ruinas todavía solemnes, con algunos muros que resisten erguidos y desnudos sin su cubierta. O podemos observar los restos de espigones construidos con ilusión para ser destrozados por la fuerza de algún temporal recordado por los isleños.

El primer embarcadero de la isla se mantuvo durante siglos junto a la célebremente trágica Cueva del Conde, aquel Peraza que provocó el levantamiento aborigen y la posterior represión contra el pueblo gomero

Algunos desaparecieron bajo nuevas construcciones. Se hicieron puertos, ciudades o refugios junto a un barrio de marineros. Lugares con sabor y encanto por ese vínculo con el mar y el viento, isleños roncotes. Otros agonizan en parajes solitarios de comunidades emigrantes.

En La Gomera el primer embarcadero de la isla se mantuvo durante siglos junto a la célebremente trágica Cueva del Conde, aquel Peraza que provocó el levantamiento aborigen y la posterior represión contra el pueblo gomero. Como puerto se usó hasta mediados el siglo XX. Aún pueden verse los restos de la construcción que se hizo en los años 20 en la playa de La Cueva, como son el dique de atraque y la obra de abrigo, que desbarató la tempestad, como la ola se lleva los castillos de arena.

Hasta la construcción del nuevo puerto, el tráfico marítimo pudo paliarse con un pequeño desembarcadero junto al Roque de La Hila.

Con cinco pescantes entre Vallehermoso, Agulo y Hermigua y varios fondeaderos, el cabotaje insular era muy limitado en La Gomera, pero era el único medio para la entrada y salida de productos, personas y de los cambios que fueron introduciéndose a medida que la conectividad avanzaba dejando atrás, para el recuerdo, la estampa de veleros, vapores y la aventura.

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