En portada

La modernidad lanzaroteña comenzó frente al risco de Famara

«El edificio no destaca por sus originales detalles arquitectónicos, los adornos, ventanales y la estructura. Destaca por el deterioro de décadas de abandono, que hacen irreconocibles los ornamentos de la fachada », escribe Míchel Jorge Millares en esta entrega de la serie “Baúl del lector”. [En PELLAGOFIO nº131 (2ª época, julio-agosto 2024)].

Por MÍCHEL JORGE MILLARES
Periodista

El paseo de Famara serpentea por las calas de arena y rocas, azotado por el viento ensalitrado. Mientras, los edificios son erosionados constantemente por el jable que busca su camino hacia Matagorda. Un largo río arenoso divide la isla conejera entre los conjuntos volcánicos de La Corona y Timanfaya. Ante el océano, las fachadas blancas relucientes ocupan la primera línea de costa con una excepción: una barriga curva, que recuerda que la primera casona del lugar se inspiró en la arquitectura modernista de moda en la Cataluña donde hizo fortuna el propietario de la casa.

El edificio destaca por el deterioro de décadas de abandono, que hacen irreconocibles los ornamentos de la fachada y dejan al desnudo los bloques que agonizan por la corrosión

Sin embargo, el edificio no destaca por sus originales detalles arquitectónicos, los adornos, ventanales y la estructura. Destaca por el deterioro de décadas de abandono, que hacen irreconocibles los ornamentos de la fachada y dejan al desnudo los bloques que agonizan por la corrosión que sufren desde que falleciera Luis Ramírez. Dejó redactado en el testamento la causa de su abandono, al dejar la casa en herencia a favor de la iglesia con la condición de mantener aquella belleza frente al acantilado y al Archipiélago Chinijo.

La casa modernista de Famara es una de las sorpresas arquitectónicas de Lanzarote y no es la única. Destacan la Finca Las Salinas, la Casa Juanita de Arrieta o las obras manriquianas, como su casa jameo en Tahiche. Hay algunas piezas que sorprenden y contrastan con las líneas austeras de la arquitectura inédita conejera, aquella que busca proteger a los habitantes del viento, la ausencia de sombra y de la sed de una tierra quemada por los volcanes y los rayos del sol.

El jable extendió la modernidad desde Famara por todo Lanzarote.

Botón volver arriba