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Viticultura heroica y muchas ganas de experimentar en Vinos Tendal

Vinos que distinguen a Canarias / Bodega Castro y Magán (Tijarafe)

BODEGA CASTRO Y MAGÁN. Constancio y Nancy están de aniversario vinícola. La bodega que fundaron en 1997 en una cueva entre montañas en Tijarafe (La Palma) cumple 25 años y allí siguen, experimentando y creando vinos sin las ‘ataduras’ de una DO. [En PELLAGOFIO nº 110 (2ª época, septiembre 2022)].

■ El fuego que ‘creó’ un vino
El incendio forestal de Garafía de 2020 (1.180 hectáreas) afectó también a la parcela La Crucita de la que esta bodega elaboró su O’Daly Albillo de Fuego ●

■ Envejecido en la bodega de un bergantín
El malvasía naturalmente dulce Tendal embarca a bordo del velero holandés ‘Tres Hombres’ en diciembre de 2020. Volvió al puerto de salida a los 12 meses ●
Catas realizadas por Mario Reyes:
O’Daly Albillo de Fuego 2020
(Monovarietal de uva albillo criollo)
■ Color amarillo de intensidad media. Un vino muy digestivo, muy interesante, que marca tendencia en lo que el mercado de exportación está demandando. Un vino artesano, con volumen, fresca acidez, crujiente y sutiles notas de fruta de hueso y humo. Fácil de beber y repetir.
O’Daly Malvasía Rancio Seco 2014
(Monovarietal de malvasía aromática)
■ De color naranja, en nariz se muestra maduro, con notas de miel de caña, caramelo, toffee. En boca es intenso, dominante, con un punto salino. Un vino de trago corto, reflexivo. Vino de sobremesa, profundo, de reflexión, para tomar a media tarde con unas pastas.

Los vinos diferentes de esta bodega tienen en la gama de sus vinos submarinos otra línea de trabajo que los distingue del resto de crianzas de este tipo en Canarias

Por YURI MILLARES

El tándem que forman los enólogos Nancy Castro y Constancio Ballesteros Magán puso en marcha una bodega en el noroeste palmero que se estrenó con el primer tinto joven de Canarias con denominación de origen de vino ecológico. También pusieron en valor un vino monovarietal de uva albillo que hasta entonces nadie hacía y junto a una bodega de Garafía lo convirtieron casi en sinónimo de «vino blanco de La Palma».

En Riscos Altos (¡y tanto, a sus 1.500 m!) tienen negramoll, listán prieto, listan blanco (la hoja de la fotografía) y albillo. Por cierto, sus espumosos de altura Zorongo son tan singulares como sus uvas a 1.200-1.400 m altura: un blanco de albillo y un rosado de negramoll. | FOTO Y. M.

Y si la marca que les ha dado a conocer todo este tiempo, Tendal, es el paraguas que acoge su línea tradicional de vinos jóvenes y naturales, con denominación de origen (aromáticos de la variedad albillo o tintos frescos de negramoll, prieto y listán negro de altura en parcelas a 1.800 m de altitud), desde 2020 se han estrenado con otra gama de vinos especiales, O’Daly, en este caso sin DO.

«Vendemos Tendal en la isla, que es nuestro mercado natural, en alimentación y restauración. Pero la restauración siempre nos ha exigido unos vinos especiales. Por eso hemos sacado esta nueva marca, que no tiene denominación de origen y tiene su por qué», explica Ballesteros, que ahora suma elaboraciones que son tendencia y sus importadores de Estados Unidos le piden.

«Para hacer algo diferente, un vino de autor, hay que salir de lo que te marca la DO», dice el bodeguero, y pone como ejemplo un problema en una viña con Botrytis cinerea, «con el cual hicimos un blanco de podredumbre, al estilo tokay»

«Para hacer algo diferente, un vino de autor, hay que salir de lo que te marca la DO», dice, y pone como ejemplo un problema en una viña con una podredumbre que, al final, era el hongo Botrytis cinerea, una podredumbre noble. «De entrada piensas “oh, se estropeó la uva”, pero volvimos otra vez para vendimiar la uva tinta que quedaba y se estaba desarrollando el micelio bueno de la podredumbre noble, con el cual hicimos un blanco de podredumbre, al estilo tokay, al estilo sauternes. Este tipo de vino en Canarias, en La Palma y en el norte de La Palma, a estas latitudes, es impensable. Ocurre una vez en veinte años y sin un poco de imaginación esa uva no la habíamos aprovechado».

«Con la uva que se arrebató [en un incendio forestal] hicimos un vino extraordinario y único, con un toque ahumado de monte, muy sutil y de una elegancia extraordinaria» CONSTANCIO BALLESTEROS

Nancy Castro y Constancio Ballesteros brindan con su vino “malvasía rancio” O’Daly delante de la tienda donde venden sus vinos. | FOTO Y. MILLARES

Aunque ambos se ocupan de todo y toman las decisiones juntos, de elaborar físicamente los vinos se ocupa él, que no deja de experimentar ante cada contratiempo que se les presenta, ya sea aprovechar esa infección de botritis… o utilizar la uva de una parcela que se vio afectada por el aparatoso incendio forestal que sufrió Garafía en 2020. «El fuego llegó allí y no pudimos terminar de vendimiar hasta que se apagó. Mucha de la uva se arrebató, pero estaba madura y fríamente piensas “vamos a intentar hacer algo”. La consecuencia fue que hicimos un vino extraordinario y único, con un toque ahumado de monte, muy sutil y de una elegancia extraordinaria», dice feliz con el resultado.

Vinos bajo el mar
Los vinos diferentes de esta bodega tienen en la gama de sus vinos submarinos otra línea de trabajo que los distingue del resto de crianzas de este tipo en Canarias. De entrada, son la única bodega del archipiélago está dada de alta para este tipo de crianza, con la correspondiente concesión de la Demarcación de Costas, a diferencia de otras bodegas que contrata a una empresa que les guarda las botellas en jaulas. Pero, lo importante, es cómo envejecen sus vinos bajo el mar. «En Tenerife, o en el País Vasco y en Galicia, lo que hacen es lacrar la botella y sumergir el vino ya hecho. Lo que buscan es un poco de márquetin: ahí no hay ningún tipo de diferencia. Si sellas las botellas no entra nada, lo que cambia es la luminosidad que recibe, no hay transferencia de oxígeno», explica Constancio Ballesteros en la entrevista que publica Pellagofio en este mismo número.

«Lo que nosotros estamos haciendo es estipular qué tipo de corcho usamos para que haya una transmisión de oxígeno», continúa, y, afirma: «Los vinos cambian, claro que cambian. Los mejores resultados son en los vinos espumosos. Incluso botellas que hemos sacado y se han bebido a pie de mar, sin enfriar, a temperatura de 20º están fabulosas. Pero son todavía partidas muy pequeñas para comercializar».

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