Muchos años de pellas y chips, nada más y nada menos

«Ni recuerdo el día en el que Millares y un servidor estrechamos la mano como caballeros en señal de la apertura de este terruño de palabras», escribe Francisco Belín en esta entrega de «Chip de morena», a propósito de cumplirse este mes veinte años de la aparición de la cabecera de esta revista… y diez años ininterrumpidos de esta sección en ella. [En PELLAGOFIO nº 154 (2ª época, octubre 2026)].
Por FRANCISCO BELÍN
Periodista gastronómico
«Chip de morena» al igual que «Con Cúrcuma», no solo constituyen marcas personales o recursos estilísticos pensados para llamar la atención desde cada medio de comunicación. Comprimen el inicio de proyectos nacidos en momentos muy puntuales y especiales, instantes en los que mi timón personal del periodismo gastronómico se ponía al servicio de las convicciones (y así continúa) en el afán por trabajar con plena conciencia a favor de nuestro patrimonio culinario y todo lo que es su argumentario de base. Plasmar, en definitiva, el producto de cercanía desde el faro de Orchilla en El Hierro al de Pechiguera en Lanzarote. También a los intérpretes del mismo (cocineros y cocineras de las ocho islas), además del legado de nuestros ancestros que nutrieron, desde que nació «Chip de morena» en 2006, cada pase cimentado en esa afinidad total con la revista especializada PELLAGOFIO, así como con la línea conceptual e intelectual de su creador y director, Yuri Millares.
Ni recuerdo el día en el que Millares y un servidor estrechamos la mano como caballeros en señal de la apertura de este terruño de palabras, con firma de Francisco Belín, en PELLAGOFIO (cuando la magnitud de aquella fascinante marmita de conocimiento y divulgación que es la revista y sus suplementos en los periódicos estaba más que rodada).
El «Chip de morena» me venía que ni pintado como cartel para defender mis convencimientos gastronómicos tan coincidentes con los de Yuri Millares

Aprovecho para resaltar la tamaña heroicidad de sostener todo este patrimonio periodístico a lo largo de ¡20 años!, porque personalmente pude estar al volante de proyectos largos pero no hasta este extremo
Eso sí. Aquí me resulta imprescindible confesar que he admirado y elogiado el trabajo abnegado del periodista grancanario —canario hasta las trancas—, Este hombre nos ha guiado en temáticas que, sin él, quizá hubieran pasado de puntillas no solo por una comunidad de lectores, sino por una sociedad canaria enterita que ha visto enriquecer su memoria histórica gracias a este prodigio informativo que es PELLAGOFIO en todas sus secciones.
Aprovecho también para resaltar la tamaña heroicidad de sostener todo este patrimonio periodístico a lo largo de ¡20 años! Me pongo en el lugar de la gesta, si se quiere en las botas de andar leguas de Yuri, porque personalmente pude estar al volante de proyectos largos pero no hasta este extremo. Este mismo «Chip de morena», unos 10 años; «Con Cúrcuma Radio», casi una década también; y poco más, la página gastronómica en la revista NT de Binter; o aquellos siete años completos de la página diaria «Gastronomía» del periódico El Día.
¡Mi madre! ¡20 aniversario!
El arranque. «“Fueron múltiples los frentes y los saberes ofrecidos, entre el 21 y 23 de septiembre en Culinaria Tenerife, por profesionales de primera línea vinculados a la gastronomía y a la restauración, que ofrecieron generosamente sus hallazgos, sus técnicas y ensayos más recientes”, escribe Fran Belín en esta entrega, la primera de su nueva columna “Chip de morena” para esta revista».
El director encabezaba así, con la correspondiente entradilla, la primera entrega en octubre de 2016 de un ingenio periodístico del que me puedo sentir realmente orgulloso. Primero, porque la libertad de elección del tema mensual era absoluto; en segundo lugar, porque ha dado gusto la exquisita rigurosidad desde la dirección para cuidar de manera milimétrica la claridad de los textos y la excelencia de las fotografías, uno de los distintivos incontestables de PELLAGOFIO a lo largo de estas dos décadas.
De los veinte años amasando la pella informativa de nuestra gastronomía, diez corresponden a la marca de la morena que seguramente di por buena en tiempos en los que me recreaba degustando las láminas churruscadas y crujientes de El Templete
Así pues, de los veinte años amasando la pella informativa de nuestra gastronomía, diez corresponden a la marca de la morena que seguramente di por buena en tiempos en los que me recreaba degustando las láminas churruscadas y crujientes de El Templete, en El Médano. Precisamente, hace pocos meses me recordó Yuri Millares, con todo el afecto, que había sobrepasado el centenar de artículos y, para mí, eso fueron quilates y paladas de emoción añadidas. ¡El trabajo bien hecho!
El tiempo, el que PELLAGOFIO multiplica por 20 años, apareció entonces a golpe de textos concienzudamente preparados para cada pase mensual. Claro que hubo anécdotas simpáticas, tiras y aflojas entre redactor-articulista y director, además de sensaciones rutilantes cuando Millares respondía: “Este reportaje es bueno, te esmeraste muchacho”.
Me vienen a ráfagas, sin repasar el abigarrado ámbito del «Chip de morena» en la plataforma web, aquellos artículos dedicados a las malas hierbas en la alta cocina o aquel de las recetas de chuchangas, y el del vino de moras de Taganana… ¡Qué pasada!
Golisneando, ahora sí, he tenido que seleccionar muy cuidadosamente entre tantas variantes y del todo evocadoras: la apuesta del restaurante Gofio en Marid (mírese con la perspectiva de hace diez años); cecina de cabra majorera; trazos dulces en el I Foro de la Papa con Alexis García; el título de Gastronomía de la Universidad de La Laguna —del que formé parte como profesor—; el Caldero de Fuencaliente en La Palma; o aquel precioso escrito de mermeladas ¡de erizo crudo, gofio amasado y aguapata! inspirado en el autor de Recetas Tradicionales de Lanzarote, Fefo Nieves. Por supuesto, entre los más satisfactorios el trabajo que firmé acerca de cómo Yuri afronta su sección de «La Despensa del Chef», en aquella ocasión dedicada a Samuel Hernández, chef de El Legado.
Investigación agrícola, ganadera, botánica o arqueológica y el retrato del latido cotidiano de los campos, costas y mesas canarias, con nombres y apellidos, cimentaron nuestras historias de patrimonio gastronómico con una fórmula tan minuciosa como entretenida
Tantos artículos y tantas vivencias que ahora se solapan en los recuerdos y se deslizan, de manera fluida, hasta estos párrafos que finalmente solo pueden rezumar el enorme respeto del “hermanito pequeño”, este espacio del «Chip de morena», al baluarte editorial que nació allá por 2006 gracias a la perseverancia del incansable periodista Yuri Millares. Investigación agrícola, ganadera, botánica o arqueológica y el retrato del latido cotidiano de los campos, costas y mesas canarias, de relatos de personas de carne y hueso y con nombres y apellidos en mayúsculas que cimentaron nuestras historias de patrimonio gastronómico con una fórmula tan minuciosa como entretenida.
Después de estos 10 octubres consecutivos, un chasquido de dedos del tiempo, solamente me queda agradecer a Yuri Millares su confianza en mis aportaciones, su rigor periodístico hacia este periodista y, sobre todo, su amistad ampliamente demostrada y basada en la franqueza y la sinceridad mutuas.
Ahora, por el 20 aniversario de PELLAGOFIO, brindemos con un vinito canario y, por qué no, acompañado de unos crocantes chips de morena

