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El plátano en la cocina esmerada y detallista del restaurante El Sitio

El producto en el plato con el chef José Alberto Díaz, en el hotel Hacienda de Abajo (Tazacorte, La Palma)

LA DESPENSA DEL CHEF (XX). Con una cocina que combina el buen producto local sin desmerecer el que le llega de las otras islas o de más lejos, el chef palmero José Alberto Díaz (Sol Repsol siete años consecutivos) tiene en la fruta más emblemática de su isla un recurso pleno de matices, sabores y utilidades. [En PELLAGOFIO nº154 (2ª época, octubre 2026)].

■ Hernán y José Alberto, visita feliz a fincas recuperadas
Tras sufrir un volcán, perder tantas fincas y el esfuerzo de replantarlas, «es de valorar aún más un producto como el plátano», explica el chef ●

■ Al natural, en repostería y en platos
«En la Hacienda de Abajo, hotel emblemático rodeado de plataneras, te dices: hay que dar visibilidad a ese producto en la oferta gastronómica», dice mostrando su postre ●
■ COSAS DEL CHEF
Más que una carrera, una devoción

«Me gusta tanto la gastronomía, me gusta tanto cocinar y me gusta tanto, sobre todo, comer, que yo disfruto con todo», responde José Alberto Díaz si tiene algún plato favorito o que le haya marcado desde la infancia. Pero enseguida añade: «Me gusta mucho un salpicón». Desde pequeño reconoce tener esa inquietud por la cocina, en una época en que «no estaba tan dignificada como ahora y dudas, no lo ves como una carrera, sino como una devoción total».

Por eso estudió filología inglesa, también comercio y marketing, mientras cocinaba en casa, estudiaba por su cuenta, leía libros y revistas de cocina. Autodidacta haciendo pinitos en comidas que preparaba para clientes de algunas bodegas, de repente le ofrecieron formar parte del proyecto de un nuevo restaurante, El Rincón de Moraga.

Profundizó en su formación y, poco después, empezó a simultanear su dedicación culinaria en El Rincón de Moraga con un año como jefe de cocina en el Parador de La Palma. Hasta que lo llamaron del hotel Hacienda de Abajo en 2018 y pronto dejó huella con su forma de trabajar. En 2019 logró el primer Sol Repsol para la isla de La Palma con El Sitio, el restaurante del establecimiento, repitiendo galardón los año sucesivos hasta la actualidad (un reconocimiento que ya ostentan otros profesionales palmeros, resultado del buen trabajo que se está realizando con el producto local en la Isla Bonita) ●

Cinco rieles para cinco agricultores. Operarios descargan las jaulas que llegan al almacén de empaquetado en pequeños camiones, quitan el forro acolchado a las piñas e identifican y cuelgan los enormes racimos en unos rieles que los llevan hasta los desmanadores. | FOTO Y. MILLARES


Por YURI MILLARES

«La mayor parte de la economía de la isla la mueve el sector platanero. Después de sufrir las consecuencias de un volcán, perder todas las fincas que se perdieron, del trabajo y el esfuerzo económico que supone la replantación desde cero, creo que es de valorar aún más un producto como el plátano», explica José Alberto Díaz cuando muestra el plato que ha preparado para esta edición de «La Despensa de Chef».

Aquella mañana habíamos visitado primero algunas fincas sobre las coladas del Tajogaite y el almacén de empaquetado que Europlátano tiene en Los Llanos de Aridane. De regreso al hotel Hacienda de Abajo, donde se ubica el restaurante gastronómico cuya cocina dirige desde hace ocho años, el chef venía pensando: «He tardado mucho en visitar un empaquetado». Y es que, asegura, «te llevas una impresión muy diferente a lo que puedas tener en mente. Aprecias mucho más el producto y valoras todo el trabajo que está detrás de esa fruta».

Del racimo a la fruta encintada
De conocer cómo se procesa la fruta, en la finca y desde que entran los racimos en el almacén, hasta que se guarda en cámaras de frío en cajas de manillas encintadas, se ocupó Hernán Rodríguez Lorenzo, agricultor y encargado de atención al productor en la planta de Europlátano en Los Llanos de Aridane. Su sabiduría y experiencia fue la clave para transmitirnos, en el recorrido por la planta, la minuciosa laboriosidad en el tratamiento y empaquetado de esta fruta. Y como dice el chef, apreciarla mucho más.

Hernán Rodríguez, encargado de atención al productor en la planta de Europlátano en Los Llanos de Aridane, comienza el recorrido por el empaquetado con el chef José Alberto Díaz, siguiendo el mismo camino que los racimos de plátanos. | FOTO Y. MILLARES
Mujeres del empaquetado, podona en mano, seleccionan las manillas según su categoría: gabaceras, extra, primera y segunda. | FOTO Y. M.

Unas jaulas que transportan pequeños camiones muestran la preciada carga al inicio del proceso: las piñas viajan de pie y cuidadosamente envueltas en plástico de burbujas. Los primeros operarios descargan las jaulas, quitan el forro acolchado a las piñas y van colgando los enormes racimos en unos rieles que las llevan a los desmanadores (o desmanilladores). Cinco líneas de rieles permiten la descarga simultánea de otros tantos agricultores sin perder en ningún momento el control de su origen. La trazabilidad es aquí la ley, desde la finca al consumidor.

Un buen lavado con agua a presión para quitarle la suciedad que pueda traer del campo (incluyendo «alguna arañita») y el registro del peso en bruto de cada racimo a título informativo (lo que se paga al agricultor es el peso del plátano tras la merma del tallo), y los racimos acaban ante los desmanadores. Sus armas son una pequeña podona para cortar manillas, un machete para cortar los tallos y una pistola de agua por si viene con algo de pulgón.

Las manillas van entonces a unas tanquillas de agua y, en la orilla opuesta, son mujeres las encargadas de recogerlas en la siguiente fase: la clasificación por categorías en cuatro carriles donde la fruta sigue su viaje hacia las cajas. En Europlátano, además de las categorías extra, primera y segunda, han rescatado una antigua para el mejor plátano que han convertido en marca y denominan Gabaceras, su mejor categoría según vista, tamaño y grosor.

«Todas son mujeres, sí. Hemos puesto chicos también y no sé qué tenemos los chicos que lo hacemos mal. Nos falta la delicadeza», reconoce Hernán. Las manillas todavía pasan por un túnel de post cosecha (un fungicida que actúa de secante para que los cortes con la podona en la corona de cada manilla no se pudran). Cuando al fin llegan a la caja de cartón son encintadas en pequeños manojos (a fin de evitar, en la frutería del supermercado, que el cliente arranque plátanos sueltos de las manillas), se le ponen a algunos la pegatina de Plátano de Canarias y se envuelven en papel y plástico para su mejor conservación.

En la cámara de frío, las cajas con los plátanos clasificados por categorías se guardan en cámaras a 12ºC hasta que son trasladados en camiones frigoríficos al muelle para el embarque. | FOTO Y. MILLARES

Y muy importante: las cajas se almacenan en cámaras a una temperatura de 12 grados y serán transportadas en camiones frigoríficos, embarcadas y maduradas en destino siempre a temperatura controlada. «En la nevera de casa, que está a cinco grados, no se debe dejar porque se pone negro. El plátano nunca es bueno bajarlo de 10 o 12 grados», advierte Hernán.

Ocho años y siete Soles
José Alberto Díaz cumple en diciembre de 2026 ocho años en el hotel Hacienda de Abajo. Primer establecimiento en Canarias reconocido con la categoría de «hotel emblemático», por situarse en edificios exquisitamente rehabilitados de lo que fue una hacienda azucarera del siglo XVII, el trabajo del chef en su restaurante El Sitio ha sido reconocido con un Sol Repsol los últimos siete años ininterrumpidamente. Tres meses le tomó para llevar a cabo «un cambio radical para adaptarlo a mi visión de la cocina», dice.

José Alberto Díaz cumple en diciembre de 2026 ocho años al frente de la cocina del restaurante El Sitio, en el Hotel Emblemático Hacienda de Abajo. | FOTO ARCHIVO PELLAGOFIO

«Siempre he apostado por una cocina de producto, que sea identificable y mostrarlo con sus mejores virtudes en el plato, pero sin desmerecer al buen producto de fuera de la isla si lo podemos conseguir», añade, poniendo como ejemplo la posibilidad de adquirir un «queso de flor de Guía que es una maravilla o un buen solomillo de vaca gallega».

Los pescados, no obstante, siempre le hacen tilín y en La Palma está de enhorabuena, porque en el cercano muelle pesquero de Tazacorte tiene pescadores que lo llaman y hasta le envían fotos con las capturas del día. «Mira, tengo dos abades y un mero», le wasapearon el día anterior. «Pues tráemelos». Tampoco le faltan, según la época, «cualquier variedad de túnidos, hay en cantidad».

Cómo no, tiene sus platos emblemáticos, esos por los que siempre preguntan en sala. «A veces cansa tener siempre un mismo plato en carta, pero por la demanda y la aceptación al final dices pues lo tenemos que dejar». Es el caso de su ceviche de pescado blanco local, normalmente de abadejo, de abade o de mero. «Interpretamos una receta peruana de una manera muy fresquita. Con frutos tropicales de la isla (mango, parchita) elaboramos una leche de tigre y añadimos boniato de Fuencaliente. La aceptación ha sido increíble».

Otros dos platos de El Sitio que el chef tiene entre los más demandados también son de pescado. Su filete de rabil o de albacora marcado a la plancha, acompañado con puré de boniato caliente, cebolla confitada y mojo de almendra; y el otro, medregal o sama que marca en plancha y asa después, con una emulsión de mojo verde y un tartar de tomate canario asado.

■ RECETA
Plátano en texturas


Cuando comienza a trabajar en el hotel Hacienda de Abajo, José Alberto Díaz se encuentra en una antigua hacienda azucarera rodeada ahora de plataneras. «Entonces dices le tenemos que dar visibilidad a ese producto en la oferta gastronómica del hotel: siempre ponemos plátano en el desayuno, que son muy llamativos; elaboramos también para el desayuno repostería, como nuestros bizcochos; y otras elaboraciones, no sólo dulces, hemos tenido cremas de plátano, unos ñoquis con plátano y beicon», detalla los antecedentes que le han llevado hasta el postre que presenta en esta página.

«¿Qué más podemos hacer con el plátano? Queríamos un postre en el que no fuera un producto asociado a otros elementos, sino el hilo conductor». El resultado es esta receta con plátano a la que pone leche de coco con bizcochón de plátano; tofe de plátano; plátano a baja temperatura con naranja, mango y parchita; helado de plátano con piel… Al final qué te encuentras: plátano con diferentes matices, texturas, sabores
.

■ ELABORACIÓN

Para el toffee de plátano:
· 500 g de plátanos
· 100 g de mantequilla
· 100 g de azúcar moreno
· 100 g de nata para cocinar
· sal

• Calentar la nata mientras derretimos el azúcar moreno. Una vez logramos el caramelo le añadimos de dos veces la nata caliente. Logramos el toffee.
A este toffee le ponemos los plátanos asados (con piel al vacío y al horno 88ºC, 12 min), la mantequilla y la sal y molemos todo el contenido hasta lograr una crema fina.

Para el plátano confitado:
· plátanos
· salsa mango-parchita
· azúcar moreno
· Cointreau
· zumo de naranja
· zumo de limón

• Ponemos los plátanos al vacío con todos los ingredientes y metemos al Roner 65ºC, 20 min. Reservar el líquido también.

Para el helado de plátano:
· 400 g de azúcar moreno
· 800 g de nata
· 20 plátanos maduros (88ºC, 12 min, Roner con piel)
· 500 ml leche de coco
· 10 ml de licor de plátano

• Elaboramos el helado de plátano haciendo un caramelo con el azúcar moreno y la leche de coco, añadimos los plátanos (que hemos puesto al Roner con la piel y a 88 grados 12 minutos).
Antes de molerlo le añadimos un chorrito de miel, zumo de lima y el chorrito de ron o de licor de plátano.
Trituramos y pasamos a los vasos de la Paco Jet para congelar o en mantecadora.

Para el bizcocho de plátano:
· 2 plátanos
· 3 huevos
· 125 g de mantequilla
· 1 yogur natural azucarado
· 3 medidas del vaso de yogur de harina
· 1 medidas del vaso de yogur de azúcar
· 1 sobre de levadura en polvo
· 1 cucharada de canela

• Para el bizcocho de plátano cogemos vaso de la batidora para comenzar a batir los ingredientes. Primero los huevos y los batimos junto con el azúcar hasta blanquear.
A continuación añadimos la mantequilla que debe estar derretida a temperatura ambiente, continuamos batiendo.
Ahora añadimos el yogur, el plátano que previamente hemos escachado con un tenedor, la cucharada de canela, el sobre de levadura y volvemos a batir todo junto.
Una vez todo bien batido, vamos incorporando poco a poco la harina tamizada y batimos la mezcla
Una vez precalentado el horno, introducimos la preparación en el horno (dentro de un molde), a 180ºC durante 30 min.

EMPLATADO
En plato hondo, vamos colocando la cantidad necesaria de las distintas elaboraciones que componen el postre, empezando por la crema de toffee de plátano. Después, el plátano confitado en rodajas, el bizcocho de plátano cortado en dados y, al final, el helado de plátano.

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