Cita con Canarias

Macry González excava la primera ciudad europea en Canarias

«El debate en Rubicón estaba en sus pozos: ¿son normandos, romanos o fenicios?»

«En poco tiempo la arqueología no prehispánica o colonial ha tenido un crecimiento muy interesante en Canarias», dice Macry González, codirectora del proyecto de excavación en San Marcial de Rubicón, durante la entrevista en la que habla de la importancia que tiene este yacimiento arqueológico de Lanzarote en el contexto del inicio de la conquista europea del archipiélago canario. [Versión extensa de la entrevista publicada en la edición impresa de PELLAGOFIO nº136 (2ª época, enero 2025)].

Por YURI MILLARES

En Canarias no hay una arqueología medieval, ¿por qué? Es lo que le preguntaron una vez a esta historiadora y arqueóloga canaria, docente e investigadora en el área de Historia Medieval de la Universidad de Las Palmas (ULPGC). María del Cristo González Marrero (Macry) lo cuenta aquí, además de acercarnos a uno de los proyectos de excavación más apasionantes que se están llevando a cabo los últimos años en el archipiélago: desenterrar la primera ciudad fundada por europeos en las Islas, concretamente la que levantaron en 1402 los conquistadores normandos comandados por Jean de Béthencourt al desembarcar en Lanzarote: San Marcial de Rubicón.

«La ciudad tuvo que ser más grande de lo que vemos, porque sólo hemos excavado apenas una decena de casas» MACRY GONZÁLEZ

■ OJO DE PEZ / Uno de los hallazgos más relevantes

Un momento «casi mágico», dice Macry, tuvo lugar en el laboratorio del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, cuando Patricia Prieto, su restauradora y también miembro del equipo del proyecto Rubicón, vio la «B» de Béthencourt en una de las monedas halladas. «¡Mira por el binocular, hay un B!». Fue «casi mágico, pero no por la moneda en sí (que no sería más que fetichismo) sino por lo que esa B significaba: estaba en todas las demás monedas y todavía no éramos conscientes del todo de que estábamos ante uno de los hallazgos más relevantes que nos ha ofrecido este emblemático lugar» ●

María del Cristo González Marrero (‘Macry’). | FOTO Y. M.

—¿A qué te dedicas entre excavación y excavación en el Rubicón?

—Antes de hacer mi tesis estudié (a partir de los protocolos notariales de Tenerife) cómo fue la vida cotidiana de las primeras poblaciones que colonizaron aquella isla después de la conquista castellana. Esos fueron los inicios. Es que me gustaba la Edad Media, el arte medieval me fascinaba y la arqueología medieval también. Pero cuando acabé la carrera, como en Canarias no había una tradición de arqueología que no fuera la que estaba vinculada al mundo prehispánico, Eduardo Aznar (que fue mi director de tesis, hoy recién Premio Canarias de Patrimonio) me dijo en aquel momento que «no hay nada que ofrecerte, pero puedes estudiar el ajuar a través de las fuentes escritas».

“Fue por eso por lo que empecé trabajando con documentación, que para mí es un mundo muy rico. Usar los dos tipos de aproximaciones, la que hacemos cuando le preguntamos a las fuentes escritas y la que desarrollamos cuando analizamos los registros arqueológicos, nos permite construir una narrativa muy rica en matices para acercarnos al pasado de una manera más certera, aunque nunca sabremos exactamente cómo fueron las cosas.

“Entonces seguí con un tema muy alejado de las islas Canarias como el análisis de la Casa Real de Isabel la Católica, para mi tesis. La documentación estaba en el Archivo de Simancas: sobre la cámara de la reina, los oficiales de su casa, quiénes le servían las mercaderías, qué tipos de vestidos usaba, vajillas, ajuares. Todo eso lo puse en relación con el ámbito público, porque en la época en la que Isabel vivió era realmente difícil diferenciar entre la vida privada y la vida pública de una monarca como ella. Esos objetos (pasaba en toda la Edad Media) tenían un significado, un papel en el lenguaje simbólico, y ocupaban un lugar en esa teatralización de la vida política.

—El pasado indígena de las Islas hasta el siglo XV ha estado más en el foco de los historiadores que los siglos posteriores, que está un poco cogido por los pelos.

—Sin duda. Pero depende de la mirada. Desde el punto de vista de su conocimiento a partir de las fuentes escritas, es uno de los períodos mejor conocidos. Muy distinto ha sido el recorrido desde la perspectiva de los estudios arqueológicos.

«En Canarias no hay una arqueología medieval por muchos factores»

—¿Por qué esa pasión por la arqueología de lo indígena y ese desdén por lo que vino después?

—Yo creo que tiene que ver con la manera cómo cada uno construye su identidad. Y también tiene que ver la política, la academia, la vocación personal. Hace unos años publiqué un artículo que me pidieron de la Asociación Española de Arqueología Medieval [AEAM] porque iban a promover un volumen sobre las arqueologías medievales de todas las comunidades autónomas, con ocasión del 20 aniversario de la disciplina. Les digo «pues aquí no hay». Y me pidieron que explicara por qué. Intenté darle una vuelta a todo y por qué lo prehispánico. Yo creo que son muchos factores.

«Las momias han tenido mucho que ver con el comienzo de la práctica arqueológica en el archipiélago»

—Cuéntame.

—Por un lado tiene mucho que ver con los inicios de la arqueología en las Islas, que viene siempre de la mano de la bioantropología. Las sociedades científicas que se crearon a finales del siglo XIX y sus representantes, casi todos médicos, venían buscando lo cromañoide, lo mediterranoide. Las momias han tenido mucho que ver y ya, desde el comienzo de la práctica arqueológica en el archipiélago, nunca se ha separado de la bioantropología. De hecho, es una de las líneas de investigación más importantes en la actualidad.

“Luego vino la época de Franco con la dictadura y el comisariado de excavaciones arqueológicas, con Diego Cuscoy en Tenerife y Sebastián Jiménez Sánchez en Gran Canaria. Por su vocación, perfectamente legítima, se vincularon al mundo prehispánico. Y así va conformándose una suerte de identidad vinculado al pasado aborigen. Y si hoy preguntas a alguien de Canarias qué imágenes le vienen a la cabeza cuando piensa en su identidad, me apuesto a que siempre va a salir alguna que tenga que ver con el pasado aborigen.

“Y en la universidad pasa igual. Está compuesta por áreas de investigación y docencia y la arqueología en La Laguna y en Las Palmas estuvo desde el principio adjudicada al ámbito del área de Prehistoria (ahora en La Laguna no solo, puesto que existe ya un área de Arqueología, de la que es titular mi colega y codirectora del proyecto de Rubicón, Esther Chávez). Y es legítimo que la investigación la destines a tu vocación, de eso no cabe duda.

«La arqueología ajena al mundo indígena canario vino de la mano del desarrollo urbanístico»

“Pero eso tiene una consecuencia: no generas vocaciones vinculadas a ese otro pasado. También es verdad que hay algo de pensamiento idealizado de que «cuanto más antiguo mejor». Desde el punto de vista de la documentación escrita la Historia Moderna o Contemporánea de las Islas está perfectamente trabajada y tiene grandes líneas de investigación. Pero la investigación arqueológica en períodos ajenos al mundo indígena canario no la debemos realmente a un modelo ofertado desde las universidades, sino a la arqueología preventiva que, en los años 90 y con el desarrollo urbanístico, sacó a la luz yacimientos arqueológicos no adscritos a ese periodo de tiempo prehispánico.

“De repente aparecieron otras arqueologías. Con algunas excepciones: una de ellas es la Cueva Pintada. El primer artículo de materiales arqueológicos no prehispánicos se publicó desde el equipo de la Cueva Pintada en los años 90 (en un Coloquio de Historia Canaria Americana con el título «Los materiales “históricos” del yacimiento de Cueva Pintada».

“Un poco antes Antonio Tejera y Eduardo Aznar ya habían trabajado en Rubicón y en los años 60 Elías Serra i Ràfols y su hermano, pero eran vocaciones personales. Después de los 90 destacan los trabajos dirigidos por Matilde Arnay en la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife y los del convento de San Francisco, en Las Palmas de Gran Canaria, dirigidos por El Museo Canario.

“De toda la vida, la arqueología en la universidad se ha centrado en el mundo prehispánico. Y me atrevería a decir que el poco tiempo que tiene la arqueología no prehispánica (colonial, si quieres), exponencialmente, el crecimiento ha sido bastante interesante.

—En los últimos años ha habido un crecimiento muy grande del interés arqueológico por la Dictadura y la necesidad de saber dónde están nuestros abuelos desaparecidos. Pero entre este periodo y el prehispánico hay un espacio de tiempo poco investigado, quizás.

«El período de transición colonial está sólidamente estudiado a partir de las fuentes escritas, otra cosa es lo que se estudia en los colegios y en los institutos»

—Sí. Yo percibo que el alumnado desconoce, sobre todo, este momento de la Historia de Canarias que transita entre el período prehispánico y la etapa moderna y contemporánea. Aunque es justo señalar que este período de transición colonial está sólidamente estudiado a partir de las fuentes escritas, por una escuela que empieza con Elías Serra y otros contemporáneos suyos, Antonio Rumeu, y en nuestro tiempo, por la escuela de Eduardo Aznar.

“Otra cosa es lo que se ha trasladado a los contenidos canarios que se estudian en los colegios y en los institutos, e incluso, hasta épocas bien recientes, también en la Universidad. Creo que no hemos hecho bien esa tarea y deberíamos hacer autocrítica en todos los niveles de enseñanza sobre este asunto.

«A veces, a duras penas, saben quién fue Fernando Guanarteme»

“Me pregunto qué sabrá una estudiante canaria que vaya a estudiar, por ejemplo, Ingeniería o Filología: si se quedó con lo que le contaron, que fue muy poco o nada, sobre este período de transición en el que las Islas son incorporadas a la Corona de Castilla. Lo sé porque pregunto a los alumnos de Historia de Canarias y hay ahí un mundo que no conocen. Ellos no saben que las Islas se constituyeron en reino en el año 1344 con el Principado de la Fortuna. A veces, a duras penas, saben quién fue Fernando Guanarteme.

—¿En qué momento se presenta en tu vida San Marcial de Rubicón?

Antonio Tejera y Eduardo Aznar contemplan los vestigios de un recinto defensivo no identificado en el yacimiento hasta la campaña de 2021, que sus pupilas Esther Chávez y Macry González (codirectoras del proyecto de excavación que se desarrolla desde 2018) identificaron como restos de una segunda torre. | CEDIDA POR MACRY GONZÁLEZ

—Cuando era estudiante de la Licenciatura de Geografía e Historia y tanto Antonio Tejera como Eduardo Aznar me hablaron de Rubicón. Una vez acabé la carrera, yo quería dedicarme a investigar (y es una circunstancia un poco triste lo que te voy a contar), iba a haber un encuentro en Yaiza en el que iban a participar reconocidos medievalistas para hablar sobre Rubicón, y en el que admitían a alumnos de la Universidad de La Laguna [ULL]. Yo solicité ir pero ese verano mi madre, que estaba enferma, murió y no pude asistir. Quién me iba a decir, años después, que iba a estar trabajando en ese lugar que parecía resistírseme.

“En 2015 Esther Chávez (que se dedica a estudiar la época romana), amiga y colega codirectora del proyecto, titular del área de Arqueología creada en los años 90 en la ULL, me propuso relanzar la investigación en Rubicón. Sería «una idea bonita», me dijo, «tú como alumna de Eduardo Aznar que te dirigió la tesis y yo como alumna de Antonio Tejera que me dirigió la tesis». Era como cerrar un ciclo, así lo planteamos y lo hicimos.

«En 2010 nos decían “¿qué Rubicón? ¿la Marina Rubicón?” [un puerto deportivo]. No tenían ni idea de que existía el yacimiento»

—A todo esto, ¿tú ya habías pisado el lugar?

—No. No había estado nunca. La primera vez se había frustrado por el fallecimiento de mi madre y no fui hasta 2010 en un viaje a Lanzarote con Valentín [Barroso]. Preguntamos en el hotel y nos decían «¿qué Rubicón? ¿la Marina Rubicón? [un puerto deportivo]». No tenían ni idea de que existía ese yacimiento. Y sí, fui y lo vi. «¿Ah, era esto?».

—Habría poca cosa que ver entonces.

—Nada, los pozos. Y te puedo asegurar que no imaginé nunca lo que luego ha salido.

—¿San Marcial de Rubicón fue la primera ciudad atlántica fundada por europeos fuera del continente?

—Fue la primera ciudad europea del archipiélago canario. Lo que sí es verdad es que se trata de la primera ciudad europea fundada en el marco de la expansión atlántica de la corona de Castilla, en una etapa que ha sido considerada la primera y más temprana globalización.

—Empezaste en 2018 con sucesivas campañas de excavación (en 2021, 2022, 2023 y 2024), junto a la también arqueóloga Esther Chávez, desenterrando esa ciudad de límites todavía desconocidos. Se sabía que había un castillo, una catedral, ¿por qué comenzaron por los pozos?

—Empezamos en 2018 después de que Esther y yo se lo planteáramos a Miguel Clavijo [entonces director general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias], que le pareció una idea fascinante y apostó por ella desde el principio. Supimos que ya había una «subvención nominada» en los Presupuestos para la excavación arqueológica en ese yacimiento y propusimos firmar un convenio con las universidades, con el fin de que tuviera continuidad. Al convenio entre el Gobierno de Canarias y las dos universidades canarias se sumó también, en posteriores ediciones, el Ayuntamiento de Yaiza.

“Ese primer año, 2018, trabajamos en los pozos. Y quiero decir que fue importantísima la implicación del consistorio, con su alcalde Óscar Noda y todo el Servicio de Patrimonio y, cómo no, en aquel momento con la ayuda de Maximino Nieves.

“¿Por qué empezar por los pozos? Primero porque era lo que estaba a la vista y merecía un estudio (que no se había hecho, hasta el momento, sobre la lectura estratigráfica de sus muros y así averiguar cómo se habían construido, si habían sido reformados…). Y porque ahí estaba el debate: ¿son normandos, romanos, fenicios? Pues vamos a limpiarlos y hacer el estudio que nos permita sacar algo en claro y tratar de resolver la duda.

«Alrededor de los pozos no hay nada romano, ni una sola pieza, ningún fragmento de cerámica u otro material que podamos adscribir a los romanos»

“Y la duda la resolvimos. Nuestra opinión es que el pozo de San Marcial es una construcción medieval, contemporánea de los episodios de conquista. Es cierto que responde a un proyecto único, realizado con herramientas metálicas y bóvedas de cañón que también empleaban los romanos. Pero alrededor no hay nada romano, ni una sola pieza, ningún fragmento de cerámica u otro material que podamos adscribir a los romanos, como sí hay en la isla Lobos, o en el Bebedero, en la isla de Lanzarote.

“No es un argumento sólido hablar de que se parece a este tipo de construcciones o a aquellas otras, porque hay fábricas parecidas a este pozo en épocas distintas de la historia (hasta el s. XVII, incluso) de manera que se parece a, como único argumento, no constituye una prueba lo suficientemente sólida. Y el contexto en el que se sitúan es el de la conquista normanda. Luego está el debate sobre el pozo de la Cruz, con la famosa Tanit que, en nuestra opinión, es una marca de cantero, como las que hemos documentado en otras construcciones medievales. Quizá sea la del propio Jean le Maçon, cantero que acompañó a Béthencourt y Gadifer de La Salle en su empresa. Así que nosotras seguimos manteniendo nuestras hipótesis. No obstante, en las clases siempre contamos que hay otras propuestas, como debe ser.

«Tenemos una suerte fundamental: la existencia de la obra ‘Le Canarien’, ¡la primera crónica europea en el Atlántico! Y se llama El Canario»

—Ustedes ya manejaban información de que alrededor de los pozos había una ciudad enterrada.

—Claro, porque nosotras hemos sido (como siempre decimos) enanas a lomos de gigantes. Porque tenemos una suerte fundamental: la existencia de la obra Le Canarien, ¡la primera crónica europea en el Atlántico! Y se llama «El Canario». Con esa fuente, los hermanos Serra excavaron [en los años 60] unos muros que identificaron con una torre del castillo de Rubicón. Y Antonio Tejera y Eduardo Aznar después [años 80], fueron con la crónica en las manos. Sin georradar ni ninguna otra tecnología, sólo con su intuición y capacidad para reconocer, establecieron las diferentes zonas del yacimiento que nosotras, después, hemos podido comprobar y, sin duda, acertaron en la mayoría de los casos.

“Ellos señalaron a ambos lados del pozo de San Marcial de Rubicón, la zona europea y la zona fabril, y en un promontorio por encima de la zona fabril propusieron la posibilidad de que allí estuviera la zona aborigen. Esta última es la única zona en la que los vestigios aparecidos no permiten confirmar esta propuesta. Allí lo que se conservan son los restos de un edifico de grandes dimensiones, con suelos de lajas de piedras, muy bien armados, y con restos de cal. Se trata de muros de más de metro y medio de ancho. Hay que imaginarse Rubicón como una ciudad amurallada propia de la Edad Media, el castillo incluía sus murallas y sus torres. Nuestro equipo encontró una segunda torre gracias a los ruidos que nos devolvía en esa zona el georradar.

—En 2023 me decías que todavía quedaba «mucha ciudad de Rubicón por descubrir y nos falta por encontrar la necrópolis». ¿Qué hallazgos han aportado las últimas excavaciones? ¿Han localizado el cementerio?

«Dos días antes de acabar la campaña de 2022 de repente aparecieron las falanges y metatarsos de los pies de un cuerpo en la duna»

—En algún lugar, alrededor de donde hoy día hay una cruz que rememora donde pudo estar la catedral de Rubicón, los hermanos Serra excavaron algunas fosas que contenían restos humanos. Fueron fechados por los colegas del equipo de Tibicena en el siglo XV. Allí, dos días antes de acabar la campaña de 2022, ya empezábamos a recoger y a tapar una zona en la que habíamos decidido intervenir con el georradar, siguiendo la huella que indicaban dos montículos de unas pocas hiladas de piedra sobre el jable. ¡No había más que arena! Pero decidimos abrir un sondeo para agotar definitivamente la zona de excavación. De repente, aparecieron las falanges y metatarsos de los pies de un cuerpo que seguía cubierto por la duna. ¡Imagínate!

“No dábamos crédito. Nos preguntábamos: «¿Y esto qué es, si la catedral no está aquí?». Pedimos a todo el equipo que no dijera nada. Ya era el último día de esa campaña y estábamos ante parte de un esqueleto humano que no esperábamos encontrar allí. ¿Y si era el esqueleto de una persona que había muerto en épocas recientes? No te niego que alguien pensó que podía ser de la guerra civil. Incluso ya habíamos escuchado decir, a algunas de las personas que nos visitaban durante las excavaciones, que había rumores de que, por tradición o por devoción a San Marcial, en un pasado no muy lejano siguió habiendo inhumaciones en el lugar (hablaban de que habían sido descubiertos algunos restos).

“Nuestra duda era que, en buena lógica, el cementerio de la ciudad no debía estar allí. ¡Tenía que estar en donde se ubica tradicionalmente la catedral! En cualquier caso, nos llevamos algunas falanges para fecharlas, tapamos y georreferenciamos. Y mira tú por dónde, el carbono 14 situó la muerte del individuo entre 1404 y 1448.

“La fecha la debemos todavía precisar más, es verdad, porque el carbono 14 no es tan exacto como se le supone. Por ejemplo, si la persona ha consumido dieta marina, los análisis de radiocarbono suelen ofrecer fechas envejecidas, más antiguas de la fecha real de la muerte. En el paleolítico una diferencia de años puede no ser demasiado relevante, pero en este período tan corto, no da lo mismo. Es muy diferente estar a comienzos de la presencia señorial en la isla que al final de la vida de la ciudad. Son capítulos diferentes de esa historia. Al menos ya sabíamos que no estábamos ante un muerto de la guerra, ni que teníamos que ir con el forense y la Guardia Civil por si fuera un asesinato, ¡o vete a saber!

«Poco a poco, fueron apareciendo los restos óseos de diez individuos, entre adultos y subadultos (de ellos, dos neonatos)»

“En la siguiente campaña, en 2023, decidimos afrontar la excavación del lugar donde habían aparecido aquellos restos y, poco a poco, fueron apareciendo los restos óseos de diez individuos, entre adultos y subadultos (de ellos, dos neonatos). Están enterrados en arena y excavarlos es muy difícil o, mejor dicho, más que excavarlos, encontrarlos, ya que no hay manera de ver una fosa.

“No es fácil prever dónde se van a encontrar más cuerpos. Había unas hileras de piedras que parecían delimitar el lugar donde se halló el primer individuo y calculamos 1,70 metros para encontrar la cabeza y empezamos a desenterrar el cuerpo de manera ordenada. Nos apareció la cabeza con una dentadura en perfecto estado, impresionante. Uno de los bebés apareció sobre el pecho de un cuerpo de un individuo de unos 20 años, aproximadamente. Todo el mundo decía: «¡Ay, la madre con su bebé!», pero aún no está confirmado el sexo del adulto.

«Si los cristianos se entierran en sagrado, ¿la catedral estaba aquí? nos preguntábamos, ¿o tenemos aquí dos cementerios?»

“Se trata de enterramientos canónicos, adecuados al rito cristiano ortodoxo, de manera que no hay duda de que fueron bautizados. Entonces, aquí, ¿qué es esto? Si los cristianos se entierran en sagrado ¿la catedral estaba aquí? nos preguntábamos. Hasta que levantamos las piedras, después de dibujarlas, hacer fotogrametría, etc., no vimos que una de ellas llevaba tallada una cruz de Santiago recruzada. Ya no había duda de que estábamos en un terreno sacralizado.

Macry González, entre Esther Chávez y Valentín Barroso, después de haber consolidado la arenas y los huesos de un neonato y prepararlo para su traslado y estudio. | CEDIDA POR MACRY GONZÁLEZ

“Pero no podemos olvidar que en las cercanías de donde se encuentra la cruz que señala el lugar donde se dice que estuvo la iglesia-catedral, los hermanos Serra i Ràfols ya excavaron algunos muertos. La pregunta, entonces, es: ¿tenemos aquí dos cementerios? Este puede ser un primer camposanto, de cuando llegaron. Quizá murieron los primeros días de su llegada a la playa e improvisaron un lugar para enterrar a sus muertos.

“¿Cómo explicar, en tal caso, los individuos infantiles? ¿Habrían venido embarazadas las mujeres que acompañaron a las huestes expedicionarias? ¿Murieron en los primeros meses antes de levantar y construir la iglesia que dos años después se convertiría en catedral por bula papal? ¿Hubo dos cementerios en los que enterrar a población ya bautizada pero de diferente status? Muchos interrogantes.

“La excavación de estos restos humanos fue muy intensa en todos los sentidos. Fue increíble la cantidad de gente que se acercaba a verlos y que, insistentemente preguntaba: «¿Son aborígenes?». Cuando respondíamos que todavía no lo sabíamos, que lo único que podíamos confirmar es que habían sido enterrados siguiendo el rito cristiano, algunas personas decían que «entonces no son aborígenes». Nos parece curiosa y muy significativa la percepción de muchas personas sobre este tema. Este año hemos vuelto a excavar en la necrópolis pero solo se exhumaron los restos de tres individuos, lo que hace un total de 13, por el momento.

«Los estudios de ADN nos permitirán, ¡con suerte!, saber el lugar de donde eran sus antepasados y si los individuos infantiles son mestizos»

“Actualmente se están llevando a cabo los estudios de ADN, con Rosa Fregel Lorenzo y su equipo, en colaboración con Alejandra Calderón. Estos estudios nos permitirán, ¡con suerte!, saber el lugar de donde eran sus antepasados y si había relación de parentesco entre ellos y si los individuos infantiles son mestizos. Se trataría, en ese caso, de la primera población mestiza de Canarias, nacida allí, porque son neonatos.

“Los estudios paleopatológicos nos están diciendo que padecieron enfermedades degenerativas, gracias al trabajo de Emilio González Reimers, Matilde Arnay de la Rosa y Jared Carballo Pérez quien, además, ha realizado todo el estudio osteoarqueológico. Selene Rodríguez Caraballo se ha encargado de la microexcavación de los individuos infantiles y de la estimación de la edad de estos subadultos. Estamos a la espera de poner en común todos estos resultados.

“Hemos hecho los análisis de carbono 14 en tres laboratorios distintos y todos nos dan siglo XV. Pero necesitamos matizar las fechas por el asunto del consumo de dieta marina del que te hablé hace un momento. ¡Cuando tengamos todos estos datos reunidos será la bomba! Pero es importante, para afinar hipótesis, excavar el otro cementerio y tener tanta suerte como en este.

—El que está con la catedral.

—Sí.

—¿Y está identificado el lugar?

«Hay una cruz del siglo XIX que recuerda el lugar dónde estuvo la catedral y los hermanos Serra, que excavaron a 20 metros al poniente, hallaron restos humanos»

—Como te dije, hay una cruz que se colocó en el siglo XIX que recuerda el lugar dónde estuvo la catedral. Pero no sabemos con seguridad si estaba más acá o más allá. Creemos que en esa zona hay vestigios que son visibles (con mucho ojo, claro) que la sitúan en ese entorno cercano a la cruz. Porque los hermanos Serra escribieron en las memorias de sus trabajos en Rubicón que hallaron restos humanos, y ellos excavaron «a 20 metros al poniente de la catedral».

—¿Qué edificaciones hay en el yacimiento?

—A ambos lados del pozo de San Marcial hay vestigios de recintos domésticos. A un lado, en el hábitat que decimos europeo porque las casas están construidas con tapial [paredes de tierra amasada]. En las dos áreas a ambos lados del pozo de San Marcial hay restos de casas y en ambas aparecieron las monedas. Hemos encontrado «moco de herrero», restos del trabajo en la fragua y en ambos lugares aparecen juntos, en el mismo registro cerámicos, piezas de adscripción aborigen y europea. Es verdad que en mayor medida hay cerámica colonial (levantina y algunos fragmentos nazaríes), pero también hay indígena de las islas de Gran Canaria y Fuerteventura. Porque si te lees Le Canarien, ellos fueron a esas islas y se trajeron gente.

«Hemos encontrado una segunda torre y los restos de una edificación con muros importantes y suelos enlosados, que podría (¿por qué no?) ser la casa de Béthencourt»

“Hemos encontrado una segunda torre, ese cementerio y los restos de una edificación con muros importantes y suelos enlosados, en los que también se ha usado cal, que podría (¿por qué no?) ser la casa de Jean de Béthencourt.

“Y en 2023 nos apareció un horno de cal enterrado, que no sabemos aún si es contemporáneo de la ciudad. Es una construcción magnífica, tiene tres metros de diámetro por seis de alto y nos lo encontramos con la última hornada todavía en su interior, no se la llevaron. Impresionante. Es raro que nadie hable de ese horno de cal cuando se conocen todos los hornos de cal de Lanzarote y era un producto que se exportaba en época moderna y contemporánea. Tampoco se menciona en las fuentes (que tampoco mencionan los pozos), pero vamos a poder fechar la última hornada.

Entre los hallazgos de las últimas campañas se incluye un gran horno de cal que estaba sepultado y contenía en su interior la última hornada intacta. | CEDIDA POR MACRY GONZÁLEZ

“La ciudad tuvo que ser más grande de lo que vemos, porque sólo hemos excavado apenas una decena de casas. Ahí no viven sesenta personas, la cantidad aproximada de personas que desembarca (según las fuentes), más la población indígena que eventualmente se vaya añadiendo y la que nace durante los años en los que la ciudad está, digamos, en activo. San Marcial de Rubicón estuvo habitada ochenta años, eso son varias generaciones, hasta que se abandonó cuando el obispado se trasladó a Gran Canaria y sus habitantes se trasladan a Teguise para alejarse de los piratas que frecuentaban la costa.

“San Marcial de Rubicón va a ser importante, creo, porque nos va a permitir conocer las micro relaciones entre los indígenas que habitaban la isla con los que los conquistadores traían de otras islas. Esto entre otras cosas. Pero, sobre todo, porque vamos a poder reconstruir el escenario preciso de un capítulo concreto de la Historia de Canarias, como es el que narra los inicios de la conquista señorial del archipiélago.

«Sabemos que una parte de los indígenas ayudan a los colonos a asentarse, la otra no. Al rey de Lanzarote lo tratan como tal, porque la élite es la élite»

—¿En qué medida era un asentamiento en el que convivían indígenas y europeos?

—Lo que nosotros tenemos ahora es una fotografía en la que el repertorio material nos habla de cerámica indígena y cerámica colonial, entre otras cosas. Sabemos que una parte de los indígenas ayudan a los colonos a asentarse, la otra no. Al rey de Lanzarote lo tratan como tal, porque la élite es la élite. A la espera de lo que nos diga el ADN, podemos hablar de que hay convivencia, al menos, de una parte de la población indígena que no se opone a la presencia extranjera. Hay gente en la actualidad a la que no le gusta escuchar esto, pero no podemos decir otra cosa. La historia no siempre ha sido como nos habría gustado que fuera, ¿no es cierto?

—Lo que está descartado en este yacimiento es lo romano.

—En este punto de la investigación podemos afirmar que no hay en todo el yacimiento ni un solo fragmento de cerámica romana. Imagínate a Esther si lo hubiera visto. Es su especialidad. No habría duda. Tampoco hay otros materiales, como te comenté antes, que puedan asociarse con una presencia romana en el lugar. El pozo de San Marcial, por ejemplo, con las dimensiones que tiene, debió de construirse para dar de beber a mucha gente. Si esta gente era romana, ¿dónde están sus casas o sus ajuares?

—Terminamos, un recuerdo dulce.

—Poder volver a Rubicón con Antonio Tejera y Eduardo Aznar y enseñarles lo que habíamos descubierto, que ellos ya habían intuido antes de que nosotras comenzáramos este proyecto. Para mí es un recuerdo muy bonito y estoy segura de que para Esther también. Imagínate, ellos nos hablaron de su existencia cuando ocupábamos aquellos pupitres de la vieja universidad de La Laguna, siendo sus alumnas.

“Cualquier recuerdo compartido con Miguel Ángel Hervás, Luis Alejando García, María Antonia Perera (codirectores de las excavaciones) y con Valentín Barroso, Víctor López-Menchero y todo el equipo de estudiantes de la ULL y de la ULPGC que nos han acompañado a redescubrir este lugar es, en sí mismo, un regalo muy dulce.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba