La Despensa del Chef

En El Legado, si es cherne romerete, mejor con horno al carbón

El producto en el plato en el restaurante del chef Samuel Hernández en La Escalona, Vilaflor (Tenerife)

LA DESPENSA DEL CHEF (XVI). Con El Legado ve cumplidos Samuel Hernández sus sueños de abrir un restaurante gastronómico canario: cocina muy esmerada, producto local y los sabores del recetario tradicional perfectamente identificados. Para La Despensa del Chef no ha dudado en elegir pescado que Impescan le trae, impecable, de Lanzarote. [En PELLAGOFIO nº150 (2ª época, mayo 2026)].

■ A ambos lados del cristal, chef y pescadero
Jaime, jefe de pescadería en Impescan, escama una sama recién llegada de Lanzarote ante la mirada de Marcos (gerente) y Samuel (chef y cliente) ●

■ Horno a punto y llamaradas en el Josper
El cherne negro es uno de los pescados favoritos de Samuel «por el juego que le puedo dar: soy un amante del carbón, del horno, del humo» ●
■ COSAS DEL CHEF
Un buen maestro, secreto de una vocación


Hay quien desde niño ya anda trasteando en la cocina de casa antes de convertirse en un profesional de los fogones. Samuel Hernández se reconoce revoltoso de pequeño y echaba una mano con la paella en los tenderetes, pero nunca había llegado más lejos. Cuando escogió asignaturas en el instituto de enseñanza media y profesional eligió Imagen y Sonido como primera opción y Cocina como segunda. Le salió la segunda.

«Tuve la suerte de que había un buen nivelazo en esa época en La Candelaria —como se conoce al entonces IES Virgen de Candelaria— y además me tocó entrar en la remesa de Rogelio Quintero, que en la época estaba dando clases. Me fascinó y ahí es donde descubrí que lo mío era la gastronomía». La influencia del reputado cocinero y asesor gastronómico fue clave en su formación y en su vocación. «Peleaba por el producto canario y todo era darle la vuelta para poderlo tratar y emplatar diferente. A mí cuando me preguntan “pero, ¿quién era para ti Rogelio”, para mí era Ferran Adrià pero en canario».

Finalizó los estudios con la mejor nota del instituto en su época y lo enviaron a hacer las prácticas al hotel Jardín Tropical en el sur de Tenerife, que en ese momento tenía una estrella Michelin en el restaurante El Patio. Y partir de ahí no ha parado hasta llegar a gestionar sus propios restaurantes.

«Abrí Zoco en Los Cristianos, una mezcla entre comida árabe y canaria; me decían que estaba un poco loco y ya llevamos cinco años. Pero mi ilusión siempre ha sido montar un gastronómico canario, algo nuestro, recuperar cocina tradicional que perdemos». La oportunidad se presentó cuando alguien le dijo: «Tengo el local para ti», en una antigua casona del siglo XVIII convertida en hotel. Poco después abría El Legado ●

Por YURI MILLARES

Apenas lleva unos meses abierto, pero El Legado, que funciona de modo independiente al hotel de montaña El Nogal donde se ubica y al que también presta servicio —en La Escalona, Vilaflor (Tenerife)— ya apunta maneras. El compromiso con el producto local de Samuel Hernández es un plus que se agradece cuando, además, lo convierte en elaboraciones reconocibles plenas de sabor. «¡Cómo no promocionar nuestros tomates, que los estamos perdiendo en Guía de Isora, una de las zona más tomateras de Canarias!», cita como ejemplo. En el caso de los pescados, además, encontramos aquí lo que coloquialmente decimos «productazo».

Pesca y alta gastronomía
De suministrarle el producto del mar se encarga Impescan, todo un referente en las Islas por la calidad del pescado que sirve. Curiosamente, los hermanos Ymia empezaron hace más de 20 años en un diminuto local en el Mercado de Nuestra Señora de África (en Santa Cruz de Tenerife) donde casi ni cabían: la Pescadería Dos Nudos. Tenían su propio barco en Lanzarote, un palangrero. «No utilizamos artes de arrastre, realizamos una pesca sostenible y el pescado tiene un aspecto maravilloso y fresquísimo», dice Marcos Ymia, gerente de la empresa.

Marcos Ymia observa cómo el jefe de pescadería de Impescan filetea un lote de pámpanos fresquísimos para uno de los hoteles de cinco estrellas a los que sirven pescado, en este caso de Las Palmas de Gran Canaria. | FOTO Y. MILLARES

En aquel pequeño local del mercado «nos especializamos en la alta gastronomía, no vendíamos casi al público y el boca a boca de los chefs nos llevó hasta donde estamos. El cocinero que sabe de pescado, normalmente hace buenas migas con nosotros», sonríe. Dos décadas después y como Impescan «creo que le vendemos a todos los hoteles cinco estrellas de Canarias», señala (y sus respectivos restaurantes con estrella Michelin, cabría añadir).

Todo su pescado local sigue llegando de Lanzarote, donde están asociados con un buen número de pescadores, y cada día le llegan las capturas a la moderna nave del polígono de Güímar donde primero lo manipulan para que llegue fresco, limpio y fileteado (o como pida el cliente) a destino en todo el archipiélago, «un Santa Catalina en Las Palmas, un Meliá en Fuerteventura o un Barceló en Lanzarote», amén de los de Tenerife. Obviamente, el hotel lo que les pide es el servicio integral. «No entiende que le atiendas con un cherne y no lo puedas atender con un salmón de Noruega», sonríe Marcos. «Y si nos falla la merluza de Lanzarote la traemos de Galicia», añade.

El cherne romerete con el toque crujiente del horno Josper al carbón, de Samuel Hernández. | FOTO Y. MILLARES

Y en ese panorama de clientes con tanta estrella, presume Marcos de su único cliente que es sólo restaurante: Samuel. «Además, es el cliente perfecto porque se adapta. Me pregunta: “¿Qué es lo mejor que te ha entrado?”. Y le digo, ha entrado un pámpano de Lanzarote extraordinario, o llévate cherne romerete que ha llegado buenísimo. Con el hotel te tienes que adaptar a lo que quieren para cubrir sus necesidades».

Las ‘estrellas’ del chef
Samuel Hernández confiesa que a él le atraen dos pescados de modo especial. «Uno es la sama roquera y otro, el cherne negro por el juego que le puedo dar: soy un amante del carbón, del horno, del humo. Pero, cómo no, presumo muchísimo de nuestra merluza de Lanzarote». En su carta, precisamente porque sólo trae el mejor pescado de temporada que desembarcan los pescadores conejeros, sólo dice «Pescado de temporada del Atlántico» y según le llegue decide el tipo de elaboración y cocción.

Pero las estrellas en El Legado se extienden por un amplio abanico de más posibilidades. Sobre todo por las propuestas en las que versiona recetas tradicionales. Se fue a Lanzarote para aprender cómo se elabora el auténtico caldo de millo, con un contacto que le presentó un primo de su familia conejera: el señor Curbelo. «Me quedé impresionado», dice. Y el resultado, cuando se prueba su versión, es para decir lo mismo.

Samu durante el montaje del plato para la sesión fotográfica de “La Despensa del Chef”. | FOTO Y. MILLARES

Su madre es otra fuente de información (e inspiración) importante. De familia de Tejina, le transmitió el saber de una elaboración poco conocida más allá de la comarca norte de Tenerife, entre Bajamar, La Barranquera y Valle de Guerra. Casi un ritual cuando se presenta en la mesa: el mojo tinta. Se trata de pulpo guisado «que antiguamente no se tocaba hasta que la persona más mayor de la mesa, varón o mujer, se ocupara: lo troceaba en la misma bandeja, le sacaba la tinta, escachaba una pimienta picona y la iba emulsionando con el mismo agua, un poco de aceite y se hacía ese mojo de tinta». El ritual lo repite ahora en el restaurante, «es uno de los platos que se hacen en mesa, el camarero viene y lo termina», dice.

También de tradición familiar es su carne de cabra asada… que presenta dentro de una empandilla. «Busco que la receta sea lo más tradicional posible, pero que yo la pueda presentar de otra forma. La clave es que al probarla tengas en boca el sabor original», precisa. ¡Y de qué forma! Esa misma carne de cabra asada la ha llevado a un canelón que se ha convertido en una delicia. «Pensando qué gusta a los niños (canelón, lasaña, pasta), dijimos: ¿y si lo rellenamos de algo nuestro?». Los padres lo ofrecen aquí a sus hijos y triunfan.

Pese llevar poco tiempo abiertos y que la carta se renueva, ya hay elaboraciones «que no podemos mover», sonríe al pensarlo. «Empezamos con la bobería “vamos a hacer un arroz de conejo en salmorejo a ver qué pasa” y ahora viene muchísimo cliente para probarlo. Es uno de los platos que no podemos quitar».

Son sólo botones de muestra de una cocina con sabor e identidad de las muchas posibilidades que la carta y los platos fuera de carta ponen al alcance del comensal. Compruébenlo.

■ RECETA
Cherne romerete con su caldo, papas negras troqueladas y filamentos


La receta que propone Samuel Hernández tiene como protagonista al cherne negro (o cherne romerete), uno de sus pescados favoritos como ha explicado más arriba. Le entró fresco el día anterior y se lo sirvió Impescan. «Vamos a cocinar el lomo del cherne al horno a carbón, le vamos a dejar un toque crujiente y le vamos a dejar el corazón casi crudo. Lo vamos a terminar en un fumet de pescado de sus propias espinas, que nosotros lo hemos hecho como si fuera una demiglas (hemos reducido un 70% el caldo hasta tener sólo un 30%, eso es gelatina pura). Lo vamos a terminar en ese caldo y le vamos a poner unas papas negras troqueladas dentro que se terminen. Lo vamos a servir con un poquito de algas en filamento en la parte de arriba. Un platazo».

■ ELABORACIÓN (1 pers.)

· 180 g de lomo de cherne
· 60 g de fumet rojo
· 40 g de papa negra
· una pizca de sal fina
· 1 g de pimienta negra molida
· 3 g de guindilla hilo

● Fileteamos el pescado en lomos y lo racionamos en trozos de 180 gramos. Por otro lado con las espinas y cabeza hacemos un fumet* bastante reducido.
● Arrugamos papas negras y reservamos.
● Para el momento de emplatar marcamos el lomo de pescado con sal y pimienta al horno Josper (carbón Marabú).
● Por otro lado levantamos el fumet, le agregamos las papas negras y a continuación, el lomo de pescado. Dejamos terminar a fuego lento.

EMPLATADO
En un plato hondo ponemos el fumet en el fondo, con mucho cuidado colocamos el lomo de pescado y a la derecha las papas negras. Lo terminamos con los filamentos de algas y clorofila de cilantro.

*Para el fumet
· 1 litro de agua
· 1 cangrejo moro
· las espinas y cabeza del cherne
· 1 tomate pera
· 1 cebolla pelada
· 1 puerro
· 1 zanahoria
· 1 manojo de perejil· varios dientes de ajo fresco pelado
· 20 cl de aceite de oliva suave 0,4º

● En un rondón (cacerola ancha y baja) dorar el ajo, en un rondón con el aceite
hasta que tenga color (3 m) pero sin que se queme. Añadir el cangrejo y dorarlo de 5 a 10 m, hasta que cambie de color. Machacar el cangrejo y retirar.
● Añadir la verdura en el mismo rondón con el resto del aceite, en el siguiente orden:
· Dorar la cebolla hasta que pierda el color, unos 5 o 10 m
· Añadir el puerro y cocinar con la cebolla (3 m)
· Añadir la zanahoria y el apio. Cocinar 4 m
· Añadir el tomate cortado y sofreír hasta que el agua se evapore (15 m)
● Lavar la cabeza y espinas de pescado e introducirlas en la olla basculante con el cangrejo y la verdura sofrita. Mojar con el agua
· Cocinar todo (25 m)
· Romper el cangrejo y el pescado con la espumadera para que saque toda la sustancia antes de colarlo
· Picar un manojo de perejil, lavarlo e introducirlo en el fumet previamente apagado
● Tapar e infusionar (20 m)
· Colar el fumet. Abatir o enfriar rápido y reservar (congelar o esterilizar según uso de la cocina).

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